Ucrania retrasa su contraofensiva: Occidente ya habla de 2025
La contraofensiva ucraniana lleva anunciándose desde hace más de tres años y todavía no ha empezado. El secretario del Consejo de Seguridad Nacional de Ucrania, Oleksiy Danilov, aseguró a la BBC que el asalto para recuperar el territorio ocupado por Rusia podría comenzar «mañana, pasado mañana o dentro de una semana». No dio fecha. Desde entonces, cada estación ha sido la buena: primavera, verano, otoño, invierno y vuelta a empezar.
The Times publicó que Ucrania no está preparada para la contraofensiva, pero ya no tiene elección; la inteligencia estadounidense anticipa «modestas ganancias territoriales».
The New York Times fue más lejos: fuentes aliadas hablan de una estrategia defensiva hasta 2025.
¿Cuándo empieza la contraofensiva ucraniana?
La respuesta oficial es que no hay respuesta. Danilov dijo que están preparados para ejecutar la contraofensiva, pero no mencionó una fecha concreta. Los expertos citados por medios públicos sugirieron que el inicio podría tener lugar «en cualquier momento desde finales de abril hasta las dos primeras semanas de junio». Pasado ese plazo, la ventana se cerró y se abrió otra: verano. Luego otoño. Luego 2024. Luego 2025.
El patrón se repite con una puntualidad que ya es casi una tradición estacional. Cada vez que se agota un plazo, aparece una nueva explicación: el barro, la falta de munición, la lentitud en la entrega de armas prometidas, la necesidad de más sistemas de defensa aérea. La entrega de las armas comprometidas tardará semanas, si no meses, según las fuentes occidentales citadas por
The New York Times.
Qué dice la inteligencia estadounidense sobre la ofensiva
El dato más incómodo no viene de Moscú, sino de Washington. Según
The Times, la inteligencia estadounidense considera poco probable que Kiev consiga más que «modestas ganancias territoriales» frente a las fuerzas rusas. Es decir: incluso en el escenario en que la contraofensiva se lance, el resultado esperado no es una ruptura del frente, sino un avance limitado.
Un alto funcionario de la OTAN citado por
The New York Times añadió que el apoyo prometido a Ucrania le permitiría «contraatacar» a Rusia el año próximo. Hasta entonces, las fuerzas armadas ucranianas se defenderán. La formulación es reveladora: no se habla de victoria, ni de recuperación de territorio, ni de empuje decisivo. Se habla de aguantar.
Los blindados occidentales que aún no han entrado en combate
Hay un argumento que se repite para justificar la espera: cientos de blindados occidentales todavía no se han visto en combate y no se querrán dejar aparcados en Kiev. Los Leopard, los Bradley y el resto del paquete prometido son la baza que se guarda para el momento decisivo. El problema es que ese momento lleva tres años sin llegar.
Mientras tanto, la artillería, la cobertura aérea y la logística de retaguardia siguen siendo el cuello de botella real. Sin superioridad artillera y sin capacidad de sostener el avance con suministros, cualquier ofensiva se convierte en una operación de desgaste. Y el desgaste, en una guerra de attrition, favorece a quien tiene más hombres y más fábricas.
Qué se espera de la ofensiva: ejes y objetivos
Las hipótesis sobre el terreno se acumulan. Una posibilidad es una contraofensiva en la zona de Bajmut y otra en Avdivka, intentando rodear Gorlovka para verano mientras se acosa Donetsk. Otra es un empuje hacia Melitopol, aunque hay quien sostiene que esos ataques serían de diversión para distraer tropas rusas. Gorlovka y Donetsk están mucho más cerca del frente.
También se han registrado movimientos en el Dniéper, con toma de islas en la zona de Jersón y ataques al sur de Bajmut. Son operaciones de tanteo, no de ruptura. La pregunta que planea sobre todos los análisis es la misma: ¿hay medios para algo más que incursiones locales?
El año 2025 como nueva fecha objetivo
La última actualización del calendario llega de fuentes occidentales: Ucrania no podrá montar una contraofensiva ni retomar un territorio significativo este año. La entrega de armas prometidas tardará semanas o meses. El apoyo prometido permitiría contraatacar en 2025. Hasta entonces, defender.
El problema de este planteamiento es que convierte la contraofensiva en un horizonte móvil. Cada vez que se acerca la fecha, se desplaza. Primero fue primavera, luego verano, luego otoño, luego 2024, ahora 2025. La guerra no espera a los calendarios, y mientras tanto el frente sigue consumiendo hombres y material en una proporción que ninguna economía puede sostener indefinidamente.
Con estos mimbres, la contraofensiva ucraniana se ha convertido en el acontecimiento más anunciado y menos visto de esta guerra. Hay quien sostiene que la ofensiva real ya está en marcha y que lo que vemos son solo operaciones de tanteo. Otros creen que nunca habrá una ofensiva como la que se prometió, sino una suma de ataques posicionales y bombardeos. Y hay quien, simplemente, sigue preguntando: ¿lla?