Guía de inversión a largo plazo: del análisis fundamental al uranio
Un inversor que se define como novato decide centralizar en un único espacio todo lo que sabe sobre
inversión a medio y largo plazo. El resultado es un manual que arranca con una afirmación incómoda:
estadísticamente, el activo más rentable que existe son las acciones, porque una acción es literalmente un trozo de una empresa creada para ganar dinero. Ni el oro ni los inmuebles superan a la bolsa en el largo plazo, sostiene. A partir de ahí, el texto se convierte en una hoja de ruta que va del análisis fundamental al bróker, pasando por la elección de estilo y la gestión de la venta.
Qué es el análisis fundamental y por dónde empezar
Para horizontes de tres años en adelante, la herramienta más fiable es el análisis fundamental: comparar la contabilidad de la empresa con el precio al que cotiza. La recomendación bibliográfica inicial es
Cómo invertir en bolsa a largo plazo partiendo de cero, de Gregorio Hernández, con la advertencia de que está sesgado hacia el largo plazo. Como alternativa en vídeo se señala el canal de Alejandro Estebaranz, pero solo los vídeos antiguos: a partir de 2018 el contenido se vuelve
superficial y simplificado, según la propia guía, porque el autor cambió de estilo para apelar a un público más amplio.
El diccionario de Investopedia aparece como recurso de consulta, aunque todo en inglés. El aviso es claro: quien quiera aprender en serio tendrá que dar el salto al idioma anglosajón, porque los hispanohablantes van muy atrasados en cultura financiera.
Los tres estilos: crecimiento, valor y calidad
La guía divide a los inversores por fundamentales en tres grupos. Los de
crecimiento buscan empresas que crezcan mucho a precios y calidad razonables. Los de
valor persiguen empresas baratas con crecimientos y calidad aceptables. Los de
calidad se fijan en negocios con grandes barreras de entrada a precios y crecimientos razonables. Todos buscan lo mismo, solo cambia la prioridad.
La cosa funciona igual al revés si alguien se pone corto: los de crecimiento atacan empresas moribundas, los de valor apuntan a empresas caras y los de calidad disparan contra modelos de negocio de escasa solidez. La recomendación es elegir una sola prioridad, aunque quien domine el tema pueda picar de varias flores.
Cuándo vender y cuándo rotar
La venta se decide comprobando si la tesis original sigue en pie. Si se compró porque estaba barata y ya no lo está, la idea se ha agotado. Lo mismo si se compró por crecimiento y ya no crece, o por calidad y ha dejado de ser buena empresa. El propio autor reconoce que vender es su punto más flojo y que mucha gente, a la hora de salir, se transforma en analista técnico o en especulador.
Las rotaciones son otra vía: vender una empresa para incorporar casi al instante otra mucho más apetecible. El único freno real son los impuestos si la vendida estaba en beneficios.
El bróker y los mercados donde operar
Tener una buena cuenta de bróker es básico porque gran parte de la rentabilidad depende de las comisiones y del acceso a mercados. La guía menciona Degiro como ejemplo de operativa en Países Bajos, Bélgica, Francia, Alemania, Reino Unido, Austria, Suiza, Dinamarca, España, Finlandia, Grecia, Hungría, Irlanda, Italia, Noruega, Portugal, Polonia y Suecia, entre otros.
El uranio como tesis de inversión
En la parte final aparece una tesis concreta: el uranio. El argumento es que el sector estaba dado por muerto, se dejó de invertir en exploración y desarrollo, el precio cayó durante años y hasta minas activas tuvieron que parar. Ahora la demanda sube por centrales a las que se alarga la vida y por nuevos reactores. Quien lo plantea lo describe como
un tren que está a punto de salir.
Contabilidad, sesgos y el negocio de los gurús
El apartado formativo incluye una vía académica: un microgrado de contabilidad empresarial de la UNED que se puede completar en un año y que reúne las asignaturas de contabilidad de ADE. Para quien prefiera el autoaprendizaje, se citan canales divulgativos centrados en valor y dividendos, con tutoriales sobre cuenta de resultados, balance y flujo de caja.
La desconfianza hacia los manuales clásicos es explícita. Uno de los libros más recomendados del sector se describe como
una puta basura a nivel literario, con el añadido de que mucha gente que lo recomienda probablemente no lo ha leído. La alternativa propuesta pasa por libros sobre sesgos cognitivos, con el argumento de que muchos gurús solo tuvieron suerte en un momento concreto y llevan el resto de su vida viviendo de vender libros y conferencias.
El manual termina reconociendo que el autor ya no participa en el espacio donde lo publicó: se ha mudado a otras plataformas y reconoce que allí hay más gente con conocimientos. La guía queda como lo que es, un punto de partida con fecha de caducidad y una advertencia final: analizar empresas bien es lento y superar a los índices es difícil.