esde luego no a Bernard Lietaer, uno de los arquitectos del euro. Este experto distingue entre "la moneda bitcoin" y "la tecnología". "Esta última tiene un futuro importante, la primera es una burbuja mediática"(porque yo lo valgo). Sobre esta idea rebaja el peligro de la divisa electrónica. "Para actividades ilegales serias, el bitcoin no resulta un instrumento adecuado", reflexiona Lietaer. "Por dos razones. La primera es que el anonimato no es lo suficientemente alto. La NSA [Agencia Nacional de Seguridad] estadounidense puede saber quién está detrás de una cuenta en bitcoins, si de verdad lo quiere saber. (wishful thinking) La segunda es que la liquidez de este mercado no permite hacer transacciones importantes". Hay unos 13 millones de bitcoins en circulación, con una capitalización superior a 6.000 millones de dólares.
Este optimismo aún deja sus dudas, sobre todo cuando el principal uso de los bitcoins es el juego por Internet.(ya hemos visto en el hilo que esto es mentira) Mal síntoma, que se suma a otros. "En el momento que no tiene seguridad jurídica es una convicción entre personas, cuando alguien se lo deje de creer se puede precipitar como un castillo de naipes"(eso más bien se aplica al fiat), analiza Celia de Anca, profesora del Instituto de Empresa. Y añade: "Es una moneda especulativa". Otro docente, Jesús Palau, experto en finanzas de Esade, avisa del problema de la "gran asimetría entre quienes conocen el complejísimo funcionamiento de esta moneda y quienes (la mayoría) lo ignoran"(claro, como todos conocen los entresijos de los bancos centrales y su estrategia secreta de impresión de dinero).
Entonces, ¿debemos dar por finiquitado al bitcoin? "Nadie conoce el futuro", relata el economista José Carlos Díez, "pero lo más probable es que según se sucedan las quiebras de emisores de esta moneda, sea la propia sociedad la que pida al Estado que intervenga para garantizar sus ahorros, y el dinero virtual acabe regulado dentro del monopolio de emisión de los bancos centrales"(mongo a las tres hablando de lo que desconoce). Nada que ver con el actual laissez faire, laissez passer del que disfruta.