En el pasado no podíamos crear consenso a gran escala. Creábamos confianza a través de jerarquía. Poníamos confianza en otras personas para que tomen decisiones por nosotros. Estas organizaciones jerarquizadas resuelven los problemas de escala que aparecen cuando pasamos de la tribu/familia al estado en la edad antigua.
Reyes, señores feudales, gobernantes, censores, corporaciones, bancos centrales, medios jerarquizados de comunicación, etc. Todo un sistema basado en la confianza, que se construye para excluir a los deshonestos, a los malos. Y esto necesita de un férreo control de acceso. Muy pocos pueden ser rey, gobernante, editor de prensa o notario.
Pero ahora, el algoritmo abre el acceso y el consenso lo respalda. Bitcoin es una plataforma para el consenso descentralizado.
Básicamente Bitcoin es una base de datos diseñada para que entren registros y nada salga de ella. Absolutamente nada. Esta criptomoneda guarda fiel registro de TODAS las transacciones Bitcoin que en el mundo han sido desde su inicio en enero de 2009. Esto lo hace el mejor fedatario. El secreto está en su Ledger o libro contable de todos los intercambios. De tal forma que el cien por cien de los actores puede ver y comprobar de forma transparente (y anónima) el conjunto total de las transacciones habidas. Todos tienen la misma y completa información es sus monederos Bitcoin y es este consenso el que da garantía. Bitcoin demuestra que se pueden resolver problemas y tomas de decisiones por consenso, sin jerarquías.
Este es el gran legado de las criptomonedas o, mejor, de los algoritmos que las soportan: Podemos desarrollar acuerdos descentralizados, masivos, distribuidos, autónomos y no basados en la fe a terceros, sino en el consenso. (sigue ...)