Ése es sólamente uno de los problemas. El otro problema es cómo proteger a los usuarios de los intentos de doble gasto, esto es, cómo protegerlos en el caso de que alguien intente gastar un mismo token dos veces en un lapso de tiempo muy corto. Si lo que se intercambia es oro, no habría problema porque el intento de doble gasto es imposible. Pero si esos tokens de oro sólo consisten en información (como parece ser tu caso)...¿cómo previenes que alguien no pueda clonarlos y gastar el mismo en varios comercios online a la vez?
Y la respuesta, de nuevo, está en Bitcoin. No es posible participar en un sistema de tokens de información sin que los propios participantes sean capaces de discernir sobre qué tokens son válidos y cuáles no. Y esto se consigue de dos formas, o bien obligas a que todos y cada uno de los participantes en la economía formen parte de ese "organismo autentificador" de tokens, o bien haces completamente transparente la forma de alcanzar un acuerdo sobre autenticidad mediante alguna ley fiable o método común a todos los participantes (algoritmos informáticos para lograr consenso. La famosa cadena de bloques de Bitcoin).
El problema que tienes es que no contemplas otro problema que tendría tu sistema de tokens: el embeleco por doble gasto.
Si utilizas tokens digitales, la información siempre se podría clonar, de forma que, ningún comerciante estaría seguro de que, aunque el origen del token fuera legítimo y autentificado por esos "auditores" que nombras, el usuario no lo hubiese clonado y estaría intentnado pagar en dos sitios a la vez con el mismo token.
De manera que, aunque el origen de un token digital se corresponda con un proceso de certificación en el que haya intervenido un auditor fiable al 100% (algo por otra parte imposible), nunca un participante en esa economía de tokens podría estar seguro de no estar siendo engañado cuando alguien intenta pagarle mediante un duplicado, debido a la infinita capacidad de clonación en la información.
Así que, como decía Carl Sagan, vamos a montarnos en la nave de la imaginación:
Supongamos que, en lugar de llamarme Sr.Elemento y tener como avatar a una guano sentada en un sofá, me llamase Satoshi Nakamoto y tuviese un avatar oriental. No sé cual... quizás algo parecido a este:
You must be registered for see images
Bien, ahora ya parezco más inteligente y, con ese gesto, parece que me encuentre por encima del bien y del mal. Soy un Dios de la economía, de la criptografía y de la informática. Continuemos.
He decidido aceptar tu planteamiento de los tokens del oro. Pero como soy muy inteligente, te diría:
-Satoshi: Spielzeug, tu teoría de los tokens es muy interesante. Podría facilitar el empleo del oro como forma de dinero. Imagino que, como bien sabes, la economía se está globalizando a ritmos forzados y que el mayor segmento de comercio en crecimiento es el del comercio online. Por lo tanto, he de suponer que esos tokens deberían ser tokens digitales para poder beneficiarse de la globalidad de internet y su inmediatez.
Perfecto, entonces ya hemos decidido que serán tokens digitales. Ahora hay una segunda cuestión que me gustaría hablar contigo, Spielzeug. Hay un problemilla con esos tokens digitales. Resulta que, por internet, resulta muy difícil demostrar la titularidad de algo. Así que parece complicado el poder demostrar que eres el titular de uno de esos tokens digitales. Podría resultar interesante el emplear un sistema criptográfico de clave pública/privada de forma que sólo el auténtico titular del token pueda demostrar ser el propietario, empleando para ello la clave privada. Se me ocurre que quizás podría firmar con la clave privada el cambio de titularidad de esos tokens, de manera que sería una forma matemáticamente irrebatible de demostrar que es el auténtico propietario del token el que está accediendo a un cambio de titularidad.
Bien, bien, esto ya va tomando forma. Queremos tokens digitales, para aprovechar la globalidad, la inmediatez y el crecimiento económico en internet y, a su vez, emplearemos un sistema de claves pública/privada para demostrar la titularidad del token que, además, favorece el anonimato al relacionar titularidad con códigos numéricos y no con identidades reales. Esto ya va tomando forma.
Pero hay un inconveniente en todo esto, Spielzeug. Aunque la titularidad de un token digital pueda acreditarse mediante la clave privada, nadie impediría a un legítimo propietario el defraudar intentándolo gastar por duplicado en dos comercios online de partes distintas del planeta. De alguna forma estos comercios tendrían que conocer de forma instantánea que el token ha cambiado de titularidad. A ver que piense..... de alguna forma habría que conservar un registro público de los cambios de titularidad de cada token, accesible a todo el mundo y actualizado en tiempo real.
-Spielzeug: ¿Qué tal si un Estado muy poderoso o una gran empresa se dedicasen a mantener una base de datos actualizada con la titularidad de cada token y apuntasen allí los cambios que se fueran realizando?
- Satoshi: veo que no aprendes de la historia. Nadie confiaría en un sistema de tokens digitales cuyo registro se mantiene de forma centralizada. No. eso no sirve. Hay que buscar la forma de que los participantes anónimos de una red puedan mantener una información tan importante de forma descentralizada, actualizada y pública. Se parece mucho a un problema de fruta sin solución llamado "el problema de los generales Bizantinos". Voy a defecar a ver si se me ocurre algo...
Bien, ya peso menos. Sentado en el trono y haciendo un esfuerzo se me ha ocurrido algo. Puede no ser nada o puede que sí. Puede que sea un blufff o puede que me convierta en millonario con ello y merezca el Nobel de economía. Pero bueno, te lo voy a contar a ver qué te parece. ¿Qué tal si, para conseguir que todos los usuarios compartan un mismo registro de titularidad de tokens, hacemos que destinen un recurso finito y costoso de conseguir (como el poder de fruta del que disponen) en intentar lograr la solución a un problema de fruta por prueba y error de forma que gracias a ese "trabajo" se pueda consensuar qué transacciones son legítimas y el correcto orden en el que se llevaron a cabo?
Imagina que enlazamos las transacciones de titularidad en cadenas y, cada 10 minutos como promedio, alguien debe aportar la solución a un problema complejo de fruta pero rápidamente comprobable por todos los demás usuarios participantes...
-Spielzeug: ¿y qué pasaría si aumenta o se reduce la cantidad de usuarios que participa en la red? ¿No afectaría eso a la fiabilidad del proceso de validación de esa base de datos de titularidades?
- Satoshi: No si hacemos que la dificultad del problema de fruta varíe para que, independientemente del número de usuarios que participe en la red y de la capacidad de fruta que aporten, el resultado sea obtenido siempre con 10 minutos de intervalo como promedio.
Lo llamaremos "prueba de trabajo" y servirá para dos cosas. Por un lado ayudará a mantener la base de datos de titularidad de los tokens segura frente a intentos de falsificación y servirá como forma de obtener un consenso en el caso de que surgiera otra base de datos distinta que compita con la legítima. Aquella base de datos que acumule una mayor dificultad a la hora de su elaboración será la legítima, puesto que habrá necesitado de mayor aporte de fruta en su elaboración, y esa fruta es la forma de decidir el quorum de aquellos participantes en la red de intercambio de tokens.
Cuando un token cambie de titularidad, su legítimo propietario firmará el cambio con su clave privada, de forma que base de datos descentralizada se actualizará de inmediato y aquellos voluntarios que destinen potencia de cálculo para asegurarla la fijarán definitiva en la cadena de transacciones. Cuanto más enterrada esté la transacción en la cadena, significará que más consenso reúne como legítima por parte de los participantes y así se evitarán los embelecos por intentos de doble gasto.
-Spielzeug: muy bien Satoshi. Así que, gracias a que los tokens son digitales tenemos que son fáciles de ocultar, fungibles, infinitamente divisibles, con una alta concentración de valor, inmediatos de transferir y globales. Gracias a que la titularidad se demuestra mediante un sistema de claves pública/privada, son extremadamente seguros, anónimos al no relacionarlos con identidad alguna y, la demostración de posesión, no expondría a riesgo de robo. Y gracias a que la base de datos de titularidad es distribuida, tendríamos que son imposibles de falsificar, sencillos de autentificar e imposibles de requisar o bloquear.
Entonces, Satoshi, se me ocurre una última pregunta: Si tenemos unos tokens de oro anónimos, inmediatos de transferir, fungibles, fáciles de ocultar, con alta densidad de valor, infinitamente divisibles, seguros, infalsificables, sencillos de autentificar e imposibles de requisar o bloquear... esto es, con incluso mejores cualidades que el dinero ....
¿para qué agallas necesitamos el oro?
Así que tu genial idea de los tokens del oro, el tal Satoshi Nakamoto la hubiese aceptado gustosamente en 2009, hubiese añadido algunos cambios para mejorar las cualidades monetarias de los tokens y también hubiese eliminado alguna cosilla sin importancia de la idea, como por ejemplo el oro.
😀