La gente tiene lo que se merece, eso sin duda. Deberían haber ansioso a la calle en masa en 1978 para evitar la llegada de la "democracia".
Pero para la elite, al menos la intelectual, y me refiero a gente que reflexiona tranquilamente en su casa y no lo que sale en la televisión, está claro que la destrucción de este régimen político es el objetivo número uno.
Y, sorpresa, un día se acabará la pasta, porque la pasta no es infinita.
Y cuando se acabe la pasta, cambiaremos este régimen y todo lo que lo sostiene.