El tema es que ninguna normativa existente tiene sentido para las criptomonedas.
Lo único medio lógico hubiera sido que al definirlas como medio de pago, tributaran igual que cuando compras moneda extranjera y que solo hubiera que pagar a hacienda por las ganancias obtenidas al volver a euros.
Pero ni siquiera esto sería completamente válido, ya que para las criptos en la en muchísimos casos no tiene sentido aplicar la regla FIFO.
Imaginemos lo siguiente:
El día 01/01/2017 compramos 1 BTC en Kraken por 1000€ y lo enviamos a nuestro wallet privado.
El día 01/12/2017 compramos 1 BTC en Kraken por 10000€ y lo dejamos en Kraken.
El día 16/12/2017 vendemos 1 BTC en Kraken por 18000€.
¿Que ganancias has obtenido?
18000-10000 = 8000€
o
18000-1000 = 17000€
Es evidente que el bitcoin que has vendido no es el que compraste primero, por lo que no debería aplicarse la regla FIFO.
Hay situaciones en las que la regla FIFO puede tener sentido, por ejemplo para operaciones dentro de un mismo exchange, pero una vez sacas a tu cartera privada, lo que tienes son UTXOs. Además estas UTXOs no tienen porqué mantenerse estáticas, es fácil que se mezclen las antiguas con las nuevas y acabes teniendo otras UTXOs aunque cambie poco o nada el saldo de BTC.
Ahora imaginemos que lo complicamos aun más y lo que hacemos es pasar criptomonedas de Kraken a Bitfinex, a Poloniex, de vuelta a Kraken, etc. Entremedias cambiando por algunas altcoins y en algunos casos pasando por medio de tus wallets personales.
El problema es tan increíblemente complejo que dudo que se pueda desarrollar ninguna regla racional para cubrir todas las casuísticas.
Y todo esto sin haber comentado otras posibilidades como usar las LN o monedas que sí sean fungibles y/o anónimas. Más todo lo que puede evolucionar esto en unos pocos años.
Mi impresión es que los países acabarán escogiendo entre dos opciones:
- o bien convertirse en un infierno fiscal, lo que llevaría a las criptomonedas a su uso clandestino y al país a un desfase tecnológico de 10 años
- o bien intentar reducir la carga fiscal y simplificarla para fomentar la adopción masiva y legal de un área que va a protagonizar un crecimiento bestial.
Lamentablemente, con los políticos que hay en España y conociendo su visión a corto plazo, yo me temo que van a hacerlo de la peor manera posible.
No obstante, mientras haya países que tomen la segunda opción, a largo plazo la guerra se acabará ganando y a nuestros los castuzos no les quedará otra que adaptarse.