Hombre solicita la incapacidad permanente por fibromialgia y para sorpresa de nadie se la deniegan.

Hombre solicita la incapacidad permanente por fibromialgia y para sorpresa de nadie se la deniegan.
RESUMEN

La fibromialgia, una dolencia crónica y a menudo invisible, se enfrenta a un muro en los tribunales a la hora de conceder incapacidades permanentes.

La fibromialgia. Una palabra que para muchos evoca dolor crónico, fatiga extrema y un sinfín de síntomas que dificultan enormemente el día a día. Sin embargo, cuando se trata de reclamar una incapacidad permanente, la realidad en los juzgados suele ser bastante más esquiva. El caso de un agente de viajes al que se le ha denegado la incapacidad, a pesar de padecer esta dolencia y otras asociadas, no es, lamentablemente, una sorpresa.

El dictamen médico, clave en la decisión

El corazón de estas resoluciones judiciales reside, en gran medida, en los informes médicos. En este caso particular, el Tribunal Superior de Justicia de Baleares ha ratificado la decisión de primera instancia, basándose fundamentalmente en el dictamen de un médico forense. Este informe, según consta en la sentencia, fue "contundente" al señalar que el cuadro clínico del demandante no alcanzaba la severidad necesaria para justificar una incapacidad permanente. La perito forense determinó que el trabajador no presentaba limitaciones significativas para la concentración o la memoria, y que, por tanto, podía desempeñar las tareas propias de su profesión, que implican gestión administrativa y atención al cliente. Incluso se apuntó que, durante los periodos de baja por incapacidad temporal, no tiene por qué haber una continuidad de los síntomas, ya que esta situación se da para estudio, diagnóstico y tratamiento.

Tratamiento y naturaleza fluctuante de la enfermedad

Otro punto crucial que parece inclinar la balanza en contra de la concesión de la incapacidad es la naturaleza de la enfermedad. Si bien se reconoce la cronicidad de la fibromialgia, los tribunales a menudo ponen el foco en su carácter "fluctuante". Esto significa que, aunque existen momentos de agudización del dolor y otros síntomas, también hay periodos de mejoría. La normativa sobre incapacidad permanente exige una disminución o anulación de la capacidad laboral que sea "continuada", no intermitente. Los tratamientos recibidos por el demandante, descritos como sintomáticos y paliativos, incluyendo medicación como antiinflamatorios o corticoides, no fueron considerados suficientes para demostrar una merma permanente e irreversible de su capacidad de trabajo.

El laberinto legal de la incapacidad

El proceso para obtener una incapacidad permanente es, de por sí, complejo. No basta con tener un diagnóstico. Se requiere demostrar, con pruebas médicas sólidas y valoraciones periciales, que las limitaciones funcionales derivadas de la patología impiden de forma sustancial y continuada el desempeño de la profesión habitual, o incluso de cualquier otra actividad laboral. En el caso que nos ocupa, el trabajador alegaba un cuadro clínico que incluía fibromialgia, polimialgia, poliartralgias y otras dolencias. Aportó diversos informes médicos, incluyendo uno pericial privado, en un intento por modificar el relato de hechos probados y detallar su sintomatología. Sin embargo, el tribunal consideró que estos documentos no demostraban un error "grosero" en la valoración inicial y que, en realidad, se trataba de una interpretación alternativa de la prueba, obviando el informe forense.

La ley es clara: la incapacidad permanente se otorga ante reducciones anatómicas o funcionales "graves, susceptibles de determinación objetiva y previsiblemente definitivas". La fibromialgia, por su propia naturaleza, a menudo presenta desafíos para esa "determinación objetiva" que buscan los tribunales. El hecho de que no se niegue la existencia de la patología es un paso, pero no garantiza la concesión de la prestación. La clave parece estar en demostrar que la enfermedad, en su manifestación concreta en el individuo, genera una limitación laboral constante y de tal magnitud que impide el desarrollo de cualquier actividad profesional.

Es importante recordar que cada caso es un mundo y que las decisiones judiciales se basan en la valoración específica de las pruebas presentadas y la legislación vigente. La fibromialgia es una enfermedad real y debilitante, y quienes la padecen merecen un reconocimiento adecuado de sus limitaciones.

Datos clave
  • El Tribunal Superior de Justicia de Baleares ha confirmado una sentencia previa.
  • El demandante alegaba fibromialgia, polimialgia y otras dolencias.
  • El informe forense fue clave para la desestimación de la incapacidad.
  • La naturaleza fluctuante de la patología se considera un factor determinante.
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