Con solo saber el patrimonio del empresario se sabe si es un timador o una posible mina de oro.
Si el patrimonio es una chusta = vende humo.
Si la empresa está registrada a nombre de su progenitora o abuela = vende humo.
Si tiene muchas empresas S.L. ligadas a su nombre = vende humo.
Si tiene cara de gilipilas como la de muchos políticos y no sabe ni lo que dice = vende humo.