IAG pierde un 24% desde máximos: el susto que acabó en récord
La aerolínea hispano-británica no se ha estrellado, pero el aterrizaje fue duro. Tocó 4,39 euros a principios de febrero de 2025 y desde ahí sufrió un desplome del 24% que llevó a Barclays a recomendar vender. La sorpresa llegó después: en julio marcó máximo histórico y cerró cerca de 5,01 euros, con una revalorización interanual del 11%. El accidente, visto con perspectiva, fue un susto con final feliz. O no.
El argumento bajista tiene lógica. Hay exceso de capacidad, advierten unos análisis: este año sobrarán asientos, y el consumidor, con los billetes al triple que hace tres años y la inflación apretando, retrasará sus reservas a última hora para comprar barato. Eso golpearía a aerolíneas y hoteles. Enfrente está la demanda global: la clase media crece en China, India, México o Brasil, y España aún vende turismo a buen precio, salvo en puntos saturados como Mallorca e Ibiza.
Los balances invitan a matizar. IAG tenía deuda neta de 0,9 veces EBITDA (6.000 millones a 31 de marzo de 2025), frente a 1,7 veces de Lufthansa. Generando 2.000 millones al año, quedaría libre de deuda en tres años. PER de un dígito, caja positiva y una clara tendencia a consolidar con TAP, Air Europa e ITA completan el equipaje alcista. El escéptico recuerda que el dividendo es de risa: 0,06 euros brutos. Con la acción en 5,01 euros, un análisis la valoraba en 5,25, apenas un 5% de margen.
Si la sobrecapacidad aprieta, el segundo tiempo puede ser duro. Si la demanda aguanta y la deuda sigue cayendo, quedará como una anécdota. Con el cruce de análisis actual, el próximo tramo es una apuesta entre bajos PER y exceso de asientos. Turbulencias aseguradas.