silverdaemon
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En el pais de DRÁCULA si no estoy equivocado
es.wikipedia.org
Estan paliando la escasez de donantes dándo a quienes donen intereses ventajosos en la compra de deuda pública. Es una idea curiosa.
Me pregunto si se planteará en España dar bonos del estado al 7% a cambio de votar al partido, si no sale lo de la ley de nietos

El titular puede llevar al lector a ponerse en lo peor, pero el trasfondo es positivo. Nada mejor que un testimonio de primera mano para explicar en qué consiste la campaña 'Sangre por bonos' en Rumanía que tanto ha llamado la atención en los medios financieros. Cuando Ionut Nedelea dona sangre, le gusta saber que está ayudando a un compatriota rumano que lo necesita. También le gusta embolsarse un poco de dinero extra. Así que, varias veces al año, Nedelea, un gestor de proyectos de 46 años, espera pacientemente durante horas en la cola de un centro destartalado del centro de Bucarest a que una enfermera le pinche el brazo. Más tarde, accede a su cuenta de valores y sube el certificado de donación de sangre para obtener su recompensa económica.
El reportaje de Bloomberg que narra el periplo financiero-sanitario de Nedelea revela enseguida cuál es esa recompensa: la oportunidad de comprar bonos del Estado rumano que ofrecen tipos de interés muy elevados, superiores al 7%. Esto supone un punto porcentual más que el tipo de interés habitual al que tienen acceso la mayoría de los inversores particulares. "Puede que pierdas medio día por la donación en sí", reconoce Nedelea, "pero sin duda merece la pena".
El programa 'Sangre por bonos' es una de las campañas de financiación de deuda más insólitas del mundo. Para Rumanía, sin embargo, está funcionando: consigue aliviar la escasez crónica de sangre del país y, al mismo tiempo, obtener el efectivo que tanto necesita para ayudar a cubrir su considerable déficit presupuestario. Desde principios de 2025, se han recaudado aproximadamente 2.800 millones de lei (unos 530 millones de euros) de decenas de miles de inversores particulares.
El país forma parte de una iniciativa global impulsada por los responsables políticos para convencer a los ciudadanos de a pie de que contribuyan a financiar el gasto público. Desde Italia hasta Japón, pasando por Brasil, las autoridades están probando formas novedosas de animar a fontaneros, mecánicos y profesores a comprar bonos. Dada la fuerte subida de la deuda pública en gran parte del mundo en los últimos años, la urgencia ha aumentado.
En la Rumanía actual, el programa de inversores minoristas, al incluir el canje 'Sangre por bonos', cubre cerca de una quinta parte de las necesidades totales de financiación del Gobierno. "Todo ayuda, por poco que sea", afirma a Bloomberg Moritz Kraemer, economista jefe de la entidad crediticia alemana Landesbank Baden-Württemberg y antiguo director de calificaciones de S&P Global. "Los gobiernos están intentando absorber todo el crédito que puedan conseguir".
En Rumanía, que el año pasado registró el mayor déficit presupuestario de la Unión Europea, el ministro de Hacienda, Stefan Nanu, sostiene que los beneficios sociales justifican el coste adicional de los 'bonos de sangre'. El programa, que se puso en marcha en 2023 como una campaña en colaboración con una popular emisora de radio de rock, no tiene ningún coste de marketing y cuenta con publicidad gratuita en televisión, defiende. "Nuestro objetivo no es enriquecer a algunas personas, sino fomentar la donación de sangre", argumenta.
Un donante: "Llevo la inversión en la sangre. Como inversor, aunque solo sea un punto porcentual más, por supuesto que hay que aprovecharlo"
Parte del atractivo tiene que ver con el comportamiento de los inversores particulares. En su mayoría, tienden a comprar y mantener sus inversiones, a diferencia de los fondos de cobertura y las instituciones extranjeras, que pueden precipitarse hacia la salida en momentos de turbulencias. Al mismo tiempo, el aumento de los tipos de interés ha hecho que los bonos resulten más atractivos para los ahorradores comunes.
Laviniu Beze, presidente de una asociación rumana de comerciantes minoristas, es uno de los que han respondido a la llamada. Dona sangre cuatro veces al año para acumular bonos, que ahora representan el 40% de su cartera. "Llevo la inversión en la sangre", bromea con los reporteros de Bloomberg. "Como inversor, aunque solo sea un punto porcentual más, por supuesto que hay que aprovecharlo".
En 2024, los hogares poseían el 11% de la deuda pública en los países analizados por la OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos), más del doble que en 2021. Seis países emitieron nuevos títulos dirigidos a inversores particulares en el periodo comprendido hasta octubre de 2025 y otros seis tenían previsto hacer lo mismo. En Japón, las ventas de bonos están en auge, ya que los particulares buscan los rendimientos más altos en décadas. Entre abril y septiembre se vendieron bonos por un valor récord de 5,14 billones de yenes (33.000 millones de dólares) a inversores minoristas, lo que supone un aumento del 84% respecto al año anterior.
Sin embargo, ganarse la confianza de los hogares tiene un precio, sobre todo si los responsables de tesorería tienen que ofrecer desgravaciones fiscales o rendimientos más altos para atraer a los compradores. Los escépticos sostienen que, en la mayoría de los países, las cantidades invertidas son demasiado pequeñas como para reducir significativamente los déficits. Los gobiernos también deben tener en cuenta que los programas de bonos exitosos drenarán dinero de las cuentas de ahorro de los consumidores, lo que generará riesgos para los bancos y, en algunos casos, para la estabilidad financiera. "No me parece que merezca la pena", manifiesta Sunil Krishnan, director de activos múltiples de Aviva Investors. "Ya no es una fuente de deuda barata".
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Estan paliando la escasez de donantes dándo a quienes donen intereses ventajosos en la compra de deuda pública. Es una idea curiosa.
Me pregunto si se planteará en España dar bonos del estado al 7% a cambio de votar al partido, si no sale lo de la ley de nietos
El titular puede llevar al lector a ponerse en lo peor, pero el trasfondo es positivo. Nada mejor que un testimonio de primera mano para explicar en qué consiste la campaña 'Sangre por bonos' en Rumanía que tanto ha llamado la atención en los medios financieros. Cuando Ionut Nedelea dona sangre, le gusta saber que está ayudando a un compatriota rumano que lo necesita. También le gusta embolsarse un poco de dinero extra. Así que, varias veces al año, Nedelea, un gestor de proyectos de 46 años, espera pacientemente durante horas en la cola de un centro destartalado del centro de Bucarest a que una enfermera le pinche el brazo. Más tarde, accede a su cuenta de valores y sube el certificado de donación de sangre para obtener su recompensa económica.
El reportaje de Bloomberg que narra el periplo financiero-sanitario de Nedelea revela enseguida cuál es esa recompensa: la oportunidad de comprar bonos del Estado rumano que ofrecen tipos de interés muy elevados, superiores al 7%. Esto supone un punto porcentual más que el tipo de interés habitual al que tienen acceso la mayoría de los inversores particulares. "Puede que pierdas medio día por la donación en sí", reconoce Nedelea, "pero sin duda merece la pena".
El programa 'Sangre por bonos' es una de las campañas de financiación de deuda más insólitas del mundo. Para Rumanía, sin embargo, está funcionando: consigue aliviar la escasez crónica de sangre del país y, al mismo tiempo, obtener el efectivo que tanto necesita para ayudar a cubrir su considerable déficit presupuestario. Desde principios de 2025, se han recaudado aproximadamente 2.800 millones de lei (unos 530 millones de euros) de decenas de miles de inversores particulares.
El país forma parte de una iniciativa global impulsada por los responsables políticos para convencer a los ciudadanos de a pie de que contribuyan a financiar el gasto público. Desde Italia hasta Japón, pasando por Brasil, las autoridades están probando formas novedosas de animar a fontaneros, mecánicos y profesores a comprar bonos. Dada la fuerte subida de la deuda pública en gran parte del mundo en los últimos años, la urgencia ha aumentado.
En la Rumanía actual, el programa de inversores minoristas, al incluir el canje 'Sangre por bonos', cubre cerca de una quinta parte de las necesidades totales de financiación del Gobierno. "Todo ayuda, por poco que sea", afirma a Bloomberg Moritz Kraemer, economista jefe de la entidad crediticia alemana Landesbank Baden-Württemberg y antiguo director de calificaciones de S&P Global. "Los gobiernos están intentando absorber todo el crédito que puedan conseguir".
En Rumanía, que el año pasado registró el mayor déficit presupuestario de la Unión Europea, el ministro de Hacienda, Stefan Nanu, sostiene que los beneficios sociales justifican el coste adicional de los 'bonos de sangre'. El programa, que se puso en marcha en 2023 como una campaña en colaboración con una popular emisora de radio de rock, no tiene ningún coste de marketing y cuenta con publicidad gratuita en televisión, defiende. "Nuestro objetivo no es enriquecer a algunas personas, sino fomentar la donación de sangre", argumenta.
Un donante: "Llevo la inversión en la sangre. Como inversor, aunque solo sea un punto porcentual más, por supuesto que hay que aprovecharlo"
Parte del atractivo tiene que ver con el comportamiento de los inversores particulares. En su mayoría, tienden a comprar y mantener sus inversiones, a diferencia de los fondos de cobertura y las instituciones extranjeras, que pueden precipitarse hacia la salida en momentos de turbulencias. Al mismo tiempo, el aumento de los tipos de interés ha hecho que los bonos resulten más atractivos para los ahorradores comunes.
Laviniu Beze, presidente de una asociación rumana de comerciantes minoristas, es uno de los que han respondido a la llamada. Dona sangre cuatro veces al año para acumular bonos, que ahora representan el 40% de su cartera. "Llevo la inversión en la sangre", bromea con los reporteros de Bloomberg. "Como inversor, aunque solo sea un punto porcentual más, por supuesto que hay que aprovecharlo".
En 2024, los hogares poseían el 11% de la deuda pública en los países analizados por la OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos), más del doble que en 2021. Seis países emitieron nuevos títulos dirigidos a inversores particulares en el periodo comprendido hasta octubre de 2025 y otros seis tenían previsto hacer lo mismo. En Japón, las ventas de bonos están en auge, ya que los particulares buscan los rendimientos más altos en décadas. Entre abril y septiembre se vendieron bonos por un valor récord de 5,14 billones de yenes (33.000 millones de dólares) a inversores minoristas, lo que supone un aumento del 84% respecto al año anterior.
Sin embargo, ganarse la confianza de los hogares tiene un precio, sobre todo si los responsables de tesorería tienen que ofrecer desgravaciones fiscales o rendimientos más altos para atraer a los compradores. Los escépticos sostienen que, en la mayoría de los países, las cantidades invertidas son demasiado pequeñas como para reducir significativamente los déficits. Los gobiernos también deben tener en cuenta que los programas de bonos exitosos drenarán dinero de las cuentas de ahorro de los consumidores, lo que generará riesgos para los bancos y, en algunos casos, para la estabilidad financiera. "No me parece que merezca la pena", manifiesta Sunil Krishnan, director de activos múltiples de Aviva Investors. "Ya no es una fuente de deuda barata".
