Electrocución en vídeo: el premio Darwin que nadie se atreve a cobrar
Un vídeo que circula desde hace un par de días muestra a un hombre recibiendo una descarga eléctrica tras manipular un tendido. La secuencia real es confusa, pero la reacción colectiva no admite dudas: chistes del premio Darwin, referencias a los fakires y una saludable dosis de cinismo. Nadie menciona la prevención.
El premio Darwin: del sarcasmo a la redundancia
El premio Darwin, esa condecoración irónica a quienes se eliminan por sí mismos del acervo genético, copó las reacciones. Pero la conversación en las redes acabó tropezando con su propia redundancia: la expresión «Redundancia detectada» circuló como epitafio de un chiste que ya no hace gracia de puro repetido. Entre las ironías flotaba además una pulla: la de que la sanidad en la India debería ser gratuita y de alta calidad, o la que proponía inyectarle directamente la banderilla del tétanos. El sarcasmo sustituyó una vez más a la reflexión.
El riesgo real detrás del meme
Detrás de la burla acecha el hecho incómodo: la electricidad sigue siendo un malo silencioso que se cobra miles de vidas al año, sobre todo en países con infraestructuras precarias y escasa cultura de prevención. La temeridad ante una catenaria no es un meme; es un accidente en diferido. El próximo vídeo no tardará en llegar, con su séquito de chistes. La factura, sin embargo, la seguirá pagando quien confunde el tendido eléctrico con un juguete.