El Rey propone a Feijóo con 172 apoyos frente a los 159 de Sánchez
La ronda de consultas del artículo 99 de la Constitución ha dejado un resultado que, según un cálculo que circula en el debate, no admite atajos: el Rey ha propuesto a Alberto Núñez Feijóo como candidato a la investidura porque es el aspirante que reúne más votos en el trámite constitucional, 172 frente a 159. Cuatro grupos políticos no acudieron a despachar con el Jefe del Estado. Y ese detalle, que parece menor, es el que decide quién se sienta primero en el banquillo de la investidura.
El planteamiento es sencillo de enunciar y complicado de digerir: el artículo 99 exige que los representantes designados por los grupos políticos acudan a la ronda de consultas para trasladar al monarca a quién apoyan. No basta con que el aspirante diga que tiene los votos. No basta con que los partidos lo hayan anunciado en la prensa. La única vía recogida es que vayan y lo digan. Y si no van, no cuentan.
Quién acudió a la ronda de consultas y quién no
Los números que maneja la Casa Real son los que son. Feijóo suma 172 votos de partidos cuyos líderes expresaron al Rey su predilección por él: PP, VOX, UPN y Coalición Canaria. Sánchez reúne 159 de PSOE, Sumar, PNV y BNG. La diferencia es de trece votos. Y esa diferencia se sostiene, precisamente, en que ERC, Junts y Bildu no pisaron La Zarzuela.
Hay quien sostiene que el Rey no tiene competencia constitucional para decidir quién va a la investidura, que eso sería propio de una monarquía medieval. El argumento se apoya en que el «a través del Presidente del Congreso» del artículo 99 convierte al monarca en un notario que refrenda lo que le llega. Otros replican que ese «a través» describe el vehículo de transmisión, no la fuente: el Rey comunica al presidente del Congreso a quién propone, no al revés.
La discusión no es baladí. Si el presidente del Congreso pudiera transmitir al Rey los apoyos de los grupos sin que estos acudan, la ronda de consultas sería un trámite decorativo. Si no puede, la ronda es el filtro real. Y en esta ocasión, el filtro ha dejado fuera a los socios que Sánchez necesita.
La segunda ronda y el problema del escaño CERA de Madrid
El escenario que se dibuja es incómodo para el Gobierno en funciones. Si Feijóo fracasa en la investidura, se abre una segunda ronda de consultas. Y en esa segunda ronda, si ERC, Junts y Bildu siguen sin acudir, las cuentas salen exactamente igual: 172 frente a 159. El candidato vuelve a ser Feijóo, pese a haber perdido ya una investidura.
Ahí está la clave de por qué el PSOE pelea con uñas y dientes el escaño CERA de Madrid en el Tribunal Supremo, según el planteamiento que se sostiene en el debate. Con ese escaño, la aritmética cambia: no haría falta que Junts fuera a ver al Rey, aunque sí tendrían que ir ERC y Bildu. Y es mucho más fácil que ERC y Bildu acudan a La Zarzuela que Junts. La diferencia entre 172 y 159 se sostiene sobre un escaño.
La paradoja es que el trámite constitucional convierte a los partidos independentistas en árbitros involuntarios de la investidura. Su ausencia beneficia a Feijóo. Su presencia, si se produce, podría dar la vuelta a la tortilla. Y mientras tanto, el relato oficial insiste en que todo es interpretable.
El precedente de 2016 y por qué no sirve como manual
Se ha recordado que en 2016 Bildu y otros partidos tampoco se reunieron con el Rey y sin embargo votaron en el Congreso. Cierto. Pero entonces no había dos aspirantes con mayorías alternativas. Rajoy declinó ser candidato y la aritmética no admitía dudas. Ahora hay dos posibles mayorías y un trámite que, por primera vez, obliga a elegir entre ellas antes de la votación.
La novedad no es que alguien no vaya a ver al Rey. La novedad es que la no comparecencia tiene consecuencias directas sobre quién es propuesto. Nunca antes se había dado esta circunstancia: dos aspirantes, dos mayorías, y un trámite que decide cuál de las dos se pone a prueba primero.
El resultado, a la fecha de esta discusión, es que Feijóo será el primer candidato. Y si fracasa, la segunda ronda reproduce el mismo cuadro. La predicción más repetida es que habrá nuevas elecciones. La apuesta es arriesgada, pero los números que maneja la Casa Real no dejan mucho margen a la imaginación.