La inmigración irregular: ¿lastre económico o chivo expiatorio?
Un suceso violento con una mujer como presunta víctima ha vuelto a encender la conversación pública sobre inmigración irregular. Las reacciones en redes sociales van de la exigencia de expulsiones a la denuncia de un discurso que criminaliza a todo un colectivo. Entre medias, un argumentario económico repleto de “paguitas”, empleo, papeles y un Estado señalado como responsable.
El coste que unos ven y otros niegan
Aquí nadie discute con cifras. Una postura sostiene que el extranjero sin papeles no trabaja, o se ampara en subsidios, mientras que otra le ve como mano de obra necesaria que cubre huecos que el español rechaza. Se repite la palabra “paguita” y se cuestiona la utilidad de quien acaba de llegar. Los datos concretos brillan por su ausencia.
El Estado, en el punto de mira
Para una parte de las reacciones, el responsable es el Estado: por no controlar fronteras, por no expulsar y por dar facilidades. “Papeles para todos” se emplea como sarcasmo por unos, mientras otros recuerdan que generalizar a partir de un caso concreto es la vía más corta hacia el prejuicio. La víctima, mientras tanto, se convierte en pretexto para viejas batallas ideológicas.
Una conversación que no avanza
Lo cierto es que la controversia se dirime a gritos, con eslóganes y sin datos, como suele ocurrir. Ni la integración real ni la presión sobre los servicios públicos se abordan con seriedad. Mientras tanto, la mujer del suceso queda reducida a anécdota. La economía y la seguridad, los dos grandes temas, se quedan en una discusión de barra de bar.