Italia sopesa retirar el carné a los 85: seguridad y autonomía frente a frente
El debate ha aterrizado en Italia: prohibir que los mayores de 85 años se pongan al volante. No hay ley todavía, pero la propuesta ya tiene trincheras. Unos la aplauden por seguridad vial; otros la ven como una confiscación de autonomía. Y hay quien sospecha que el límite de 85 es solo el principio.
El psicotécnico ya es el primer filtro
Antes de prohibir, el sistema ya tiene un colador: el examen psicotécnico para renovar el carné. Es la vía natural para apartar a quien no está en condiciones. No siempre gusta: muchos mayores se resisten. Pero los partidarios de la medida esgrimen un argumento duro: a ciertas edades, el riesgo es para todos, no solo para el conductor.
La pendiente resbaladiza
La objeción más política es previsible: si el Estado decide que a los 85 ya no se conduce, ¿por qué no a los 80? ¿Y mañana a los 70? Es la historia de muchas regulaciones: la generación que hoy no tiene el problema recibe la patata caliente de sus mayores.
Falta el dato que lo justifique
La discusión se sostiene sobre un vacío: no hay cifras sobre accidentes causados por mayores de 85, ni comparación con los jóvenes. Sin eso, la prohibición es un brindis al sol. Y el ejemplo que lo complica es real: alguien de 90 años que conduce para cuidar de su familia.
La experiencia no equivale a seguridad, pero la juventud tampoco. El límite cronológico es cómodo; la evaluación individual, justa. Por ahora, Italia se queda con la pregunta encima de la mesa.