Jéssica admite ante el Supremo que cobró de dos empresas públicas sin trabajar
Jéssica R reconoció ante el Tribunal Supremo que nunca llegó a trabajar en las dos empresas públicas que la contrataron y de las que cobró un sueldo. Primero Ineco, después Tragsatec, ambas dependientes del Ministerio de Transportes y de la SEPI. Su comparecencia como testigo duró unos 45 minutos y en ella apuntó que fue Joseba, el hermano de Koldo García, quien gestionó su contratación. Añadió que no sabía que se trataba de empresas públicas y que nunca llegaron a llamarla.
El relato no es nuevo del todo. Koldo ya había admitido ante el juez que pidió «un favor» a su hermano, con relación en ambas compañías, para que procedieran a la contratación. Defendió que ella estaba «preparada» y que se la eligió por ser persona de «confianza» para llevar «el tema de Joseba». El magistrado mostró su sorpresa: no entendía por qué hacía falta una persona de confianza para tareas administrativas.
El piso de la Torre de Madrid y los 82.298 euros
La declaración también abordó la vivienda. Jéssica R vivió dos años como inquilina en un piso del edificio Torre de Madrid, en Plaza de España, con una renta mensual de
2.700 euros. La Unidad Central Operativa de la Guardia Civil señaló en uno de sus informes que la trama se hizo cargo del alquiler y llegó a abonar
82.298 euros. Ella confirmó que entró a vivir allí gracias a la intervención de Koldo y que no era un piso compartido, pero aseguró que no puede identificar a la persona concreta que realizó los pagos.
Sobre su relación sentimental con el exministro José Luis Ábalos, indicó que se dio cuenta de que no se iba a divorciar al cabo de un año. La comparecencia se alargó en torno a 45 minutos y, según las mismas fuentes, se emocionó durante su declaración: pese a haber entrado poco antes de las diez por la puerta principal del Supremo, el magistrado le autorizó a salir por otra distinta.
Contratada sin acudir: qué dicen los papeles
El esquema que describen las fuentes presentes es sencillo de enunciar y difícil de digerir: dos contratos en dos sociedades públicas, una nómina que se cobra y una silla que nadie ocupa. En Ineco y Tragsatec trabajan miles de personas que entraron cumpliendo requisitos y pasando pruebas. Ese es el daño colateral que señalan quienes conocen las plantillas: ahora, dicen, cualquier empleado de esas empresas carga con la sospecha de haber entrado por la puerta de atrás. El cálculo completo de lo que costó el entramado, partida a partida, es lo que queda por desglosar.
La causa sigue abierta y las imputaciones se han ido ampliando. El juez del caso Koldo imputó a Isabel Pardo de Vera por la contratación de Jésica. Y en el reguero de contratos públicos aparecen más nombres y más sociedades dependientes: Logirail, filial de Renfe, también ha salido a la conversación. Nada de esto está cerrado.
Sueldos públicos sin trabajo: el marrón de los que sí cumplen
El asunto toca un nervio viejo: la diferencia entre el sueldo que se cobra por trabajar y el que se cobra por estar. La comparación más incómoda que circula es la de los bomberos forestales de Tragsa, con
16 años de antigüedad, que cobran lo mismo que se pagó a Jésica sin pisar la empresa. La cifra no necesita comentario.
Hay quien sostiene que el problema no es un caso aislado sino un método: plantillas infladas por favores, entrevistas que piden arameo, ingeniería aerospacial y tocar el violín, y un mercado donde superar los 2.000 euros netos se ha vuelto casi una hazaña. Enfrente pesa el argumento contrario: generalizar a partir de un escándalo castiga a los que sí pasaron la prueba. Las dos cosas pueden ser verdad a la vez.
«En otro país dimitiría hasta el apuntador»
La frase resume el cabreo: en otro país dimitiría hasta el apuntador. Aquí, de momento, no dimite nadie. El Ejecutivo no ha movido ficha y la causa avanza por su cuenta en el Supremo. La pregunta que sobrevuela no es jurídica sino política: cuánto aguanta un gobierno con este goteo sin que se le mueva un sillón.
El dato que descoloca no es el sueldo. Es que nadie echara de menos a la trabajadora durante todo ese tiempo.