Sociedad: John Gwynne, el escritor llamado a suceder a Tolkien

RESUMEN DEL DEBATE · elaborado con IA

John Gwynne no va a suceder a Tolkien. O al menos no por unanimidad. El escritor de fantasía épica, nacido en Singapur en 1968, desembarcó en el Festival Celsius de Avilés con la etiqueta de heredero, escoltado por una barba frondosa y tatuajes de guerrero sajón.

Leer el resumen completo →

Asurbanipal

Será en Octubre
Desde
23 Abr 2010
Mensajes
59.489
Fruta
97.462
Lugar
Estación Espacial Internacional

John Gwynne, el escritor llamado a suceder a Tolkien: "La verdadera épica es hacer el bien en los detalles cotidianos"​

El escritor de fantasía épica británico ha creado una obra que reflexiona sobre la esencia humana: "El valor no consiste en ser más fuerte que los demás, sino en tener el coraje de defender lo correcto"

(imagen visible para usuarios registrados)

Lleno de tatuajes, con la corpulencia de un viejo guerrero sajón y una frondosa barba, John Gwynne (Singapur, 1968) no tiene demasiadas dificultades para pasar desapercibido entre los miles de lectores que abarrotan el Festival Celsius de Avilés en su 15ª edición. Al menos hasta que alguien repara en él como el autor de alguna de las sagas más influyentes de la fantasía contemporánea, un nombre que desde hace años aparece inevitablemente junto a los de Joe Abercrombie, Robin Hobb o Brandon Sanderson cuando sus casi dos millones de lectores discuten quién ha recogido el testigo de Tolkien. Sin embargo, sentado frente a una mesa, habla con calma, sonríe con frecuencia, busca las palabras con cuidado y sus ojos azules tienen una expresión serena que contrasta con los guerreros, las hachas, los gigantes, dragones y batallas que llenan sus novelas.

También con Maldad (Minotauro), el libro con el que tras el éxito de su trilogía Hermanos de sangre, inspirada en la mitología nórdica, comienza a publicarse en España Los fieles y los caídos, la tetralogía que lo convirtió en uno de los autores imprescindibles del género fantástico.

Recuperando anuncio
La historia arranca en las Tierras del Exilio, un territorio donde los ecos de una antigua guerra entre seres celestiales y demoníacos -inspirada en El paraíso perdido de John Milton- siguen latiendo bajo una paz apenas aparente. Allí, un muchacho llamado Corban empieza a descubrir que las viejas profecías quizá no sean tan claras como todos creen y que el destino de los reinos depende menos de los elegidos que de quienes toman decisiones aparentemente insignificantes. Pero igual que con su admirado Tolkien, basta leer unas pocas páginas para advertir que, detrás de esa arquitectura monumental, Gwynne está hablando de otra cosa.

Recuperando anuncio
Recuperando anuncio
«Mi principal objetivo siempre es entretener, intento recuperar esa sensación que tenía como lector cuando un libro conseguía absorberme por completo y el mundo desaparecía durante unas horas», dice enseguida Gwynne, «pero también intento escribir historias y personajes con profundidad emocional para que quien los lea se lleve algo más que entretenimiento. Siempre vuelvo a los mismos temas. La familia es lo más importante para mí, por eso todos mis libros hablan de la familia, del amor, de la amistad, de la pérdida, del duelo y también de la esperanza».

Para saber más
Durante más de 20 años Gwynne fue profesor en la Universidad de Brighton. Había pasado ya de los 40, tenía cuatro descendientes y ninguna intención de convertirse en novelista cuando comenzó a escribir por las noches. Maldad, afirma, nunca nació con vocación de publicarse. «Lo escribía como un pasatiempo y pensaba regalárselo a mis descendientes. Me gustaba la idea de dejarles algo que pudieran leer algún día, cuando yo ya no estuviera. En el fondo era una forma de transmitirles algunas cosas que me parecían importantes sobre cómo vivir».

Ese origen ilumina buena parte de la novela, porque aunque las páginas estén pobladas de fortalezas, ejércitos y criaturas nacidas de antiguas leyendas, la verdadera batalla se libra siempre en otro lugar. Gwynne no parece especialmente interesado en los grandes héroes predestinados, sino en el efecto que una decisión casi imperceptible puede tener sobre la vida de los demás. «Uno de los temas principales de toda la saga es que incluso las decisiones más pequeñas tienen un enorme impacto. A veces sentimos que no tenemos ninguna influencia sobre el mundo, pero las pequeñas decisiones son como una piedra que cae en un estanque y genera ondas que se extienden mucho más lejos de lo que imaginamos», defiende.

Quizá por eso Maldad acaba siendo una novela mucho más preocupada por la bondad que por el mal anunciado en su título. Sus personajes sobreviven porque alguien decide mantenerse fiel, porque alguien protege a un niño, porque alguien cumple una promesa cuando nadie podría reprocharle haberla roto. «Eso era exactamente lo que quería contar. Puedes construir escenarios inmensos y una historia épica, pero al final son las pequeñas decisiones cotidianas las que cambian las cosas», insiste. «Recuerdo ver Gladiator, escuchar aquello de 'fuerza y honor' y pensar que yo también quería una frase que resumiera lo que intentaba transmitir a mis descendientes», rememora. Así nació «Verdad y valentía», lema que acaba convirtiéndose en grito de guerra de los protagonistas. «Para mí significa algo muy sencillo, que la verdad importa porque las mentiras son como un veneno y el valor no consiste necesariamente en ser más fuerte que los demás, muchas veces sólo significa tener el coraje de defender lo que uno cree que es correcto».

Hay una escena que se repite una y otra vez en sus novelas: alguien empuña un arma, alguien cae, la batalla termina... pero lo verdaderamente importante empieza después. Los perecid pesan, los supervivientes cargan con ellos y ninguna victoria sale gratis. La violencia nunca aparece desprovista de consecuencias. «Siempre me fascinaron las grandes epopeyas históricas. De niño mi padre me sentaba con él a ver Espartaco, Ben-Hur y películas así, pero crecer consiste también en entender que la guerra y la violencia son algo terrible, aunque formen parte de la condición humana», reflexiona. «Por eso intento escribirlas de una manera que resulten reales, no gloriosas. Recuerdo el impacto que me produjo Braveheart porque fue una de las primeras películas que mostró el combate sin embellecerlo. Después llegó Salvar al soldado Ryan y aquella secuencia inicial se convirtió casi en un referente. Escribo muchas batallas, pero nunca quiero glorificar el combate».


John Gwynne sostiene un hacha de época en los campos de Eastbourne.PAN MACMILLAN

Su aspecto invita a imaginar otra clase de respuestas. Como decíamos, Gwynne es un hombre corpulento, de manos enormes, exactamente el tipo de figura que uno esperaría encontrar entre los guerreros de sus novelas llevando un hacha a la espalda. Sin embargo, cuando habla de ellos lo hace casi siempre para referirse al cuidado, a la responsabilidad o a la igualdad. «Es un tema muy importante para mí e intento mostrarlo más que explicarlo. Procuro evitar esa masculinidad tradicional y tóxica donde el hombre siempre es el héroe y la mujer existe para ser rescatada. Todos somos humanos y la vida es mucho más compleja que eso. La fuerza no tiene demasiado valor si no va acompañada de responsabilidad», afirma tajante. «La verdadera épica consiste en hacer el bien en los pequeños detalles cotidianos».

(mensaje citado en revisión)
Gwynne vivió otra experiencia que terminó de moldear esa manera de entender el heroísmo. En 2021 falleció Harriet, una de sus hijas, que padecía una grave discapacidad y cuya vida había cambiado para siempre la de toda la familia. El escritor no busca extraer de esa tragedia una lección edificante, pero resulta imposible no percibir su huella en unos libros en los que el cuidado pesa tanto como el combate y la pérdida nunca aparece como un mero recurso narrativo. «Perder a tus padres es terrible, pero sabes que algún día ocurrirá. Nadie, en cambio, puede prepararse para perder un descendiente. Estuve a punto de dejar de escribir cuando murió Harriet. Fue una época muy difícil».

No lo hizo. Al contrario, aquella ausencia terminó encontrando un lugar en su literatura. Su nueva serie, que se publicará en el mercado anglosajón en noviembre, incluye una niña con discapacidad inspirada directamente en ella y una familia que intenta protegerla en medio del caos. «Ahora entiendo mucho mejor el duelo y eso influye inevitablemente en cómo escribo sobre él. Pero no quería escribir un libro triste, sigo creyendo que, mientras estemos aquí, debemos vivir plenamente y aprovechar cada día. Por grande que sea, el dolor no cancela la posibilidad de seguir encontrando belleza en el mundo».

Precisamente ese optimismo, esos ideales de bondad y belleza son algunas de las cosas en las que Gwynne más de asmeja al maestro Tolkien. Durante años la fantasía pareció empeñada en demostrar que había alcanzado la madurez alejándose de él. Llegaron los antihéroes, el cinismo, los finales amargos y una violencia cada vez más descarnada. Gwynne admira profundamente esa evolución -«Joe Abercrombie me parece un escritor extraordinario y George R. R. Martin cambió el género para siempre»-, pero no cree que la complejidad sarracena obligue a renunciar a la esperanza. «El grimdark ha sido una corriente que ha enriquecido muchísimo la fantasía, pues mostró personajes llenos de contradicciones y se alejó de esa visión simplista del bien y del mal, pero la esperanza también forma parte de la condición humana. Somos imperfectos, nos equivocamos constantemente y, aun así, seguimos siendo capaces de hacer el bien. Creo que ahora, en estos tiempos de incertidumbre, muchos lectores vuelven a buscar precisamente eso, esperanza».

Tal vez ahí resida una de las razones de su gran éxito. En un momento dominado por el miedo, la polarización y una tecnología que parece cuestionarlo todo, millones de lectores encuentran refugio en historias de bosques, juramentos, espadas y viejos dioses. Gwynne sonríe al hablar de si la inteligencia artificial podrá llegar algún día a sustituir ese impulso de contar historias. «Da un poco de miedo, claro, pero también es una herramienta muy útil. Lo que no creo es que pueda reemplazar algo que forma parte de nosotros desde hace miles de años. Antes nos reuníamos alrededor del fuego y alguien empezaba a contar una historia. Homero hacía exactamente eso. Todas las culturas han utilizado los relatos para entender el mundo, para transmitir experiencias y enseñar a los más jóvenes. Creo que esa necesidad nunca va a desaparecer».

Quizá por eso tampoco le preocupa demasiado que sus lectores extraigan una cierta ética de sus novelas. Nunca pretendió escribir manuales de conducta, insiste, pero tampoco oculta cuáles son las convicciones que sostienen su ficción. «Siempre vuelvo a las mismas dos palabras: verdad y valentía. Si mis libros consiguen transmitir, aunque sea un poco, la importancia de decir la verdad, de tener el valor de hacer lo correcto y de tratar con decencia a quienes nos rodean, sentiré que todo esto ha merecido la pena». No parece una mala definición para una obra que habla de dragones, dioses y gigantes, pero que, en el fondo, nunca ha dejado de preguntarse cómo seguir siendo humanos cuando el mundo parece empeñado en lo contrario.

(imagen visible para usuarios registrados)

Maldad​

John Gwynne
Traducción de Simon Saito. Minotauro. 752 páginas. 23,95 € Ebook: 11,99 €

 
Me leí la saga de Hermanos de Sangre.

Se construyó un universo muy interesante estilo nórdico, con dioses que tomaban forma humana pero cuya forma real era de animal gigante como la dragona Lik-Rifa, el lobo Ulfrir, o la serpiente gigante Snaka que es básicamente como Odín, y había otro que era el dios ardilla que era como un Loki.

Eso sí, el universo muy rico, la forma de escribir del tío me pareció malísima, compararlo con Tolkien se me hace absurdo.

El que escribe bien es Patrick Rothfuss aunque su universo sea más simple y pequeño, solo hace falta que deje de jugar al Fallout y escriba de una vez.
 


Hablo de la manera de escribir, la prosa.

Rothfuss (o su difunto padre) es tan buen escritor que consiguió a cautivar a la gente con una historia de un chaval que va a la universidad. Eso es nivel.

El universo de Gwyne es más interesante, la historia es mejor, la manera en que escribe es horrible. Leí uno de ellos en inglés por no esperar la traducción y me di cuenta de que gana con la traducción que ya es delito. Otra con la que pasaba eso era J.K. Rowling.
 
Alan Moore y para de contar. El único que entiende para qué sirve una historia. El resto son best sellers para gente aburrida de la vida.
 
Tolkien fue importante porque prácticamente crea el género de la espada y brujería actual. Hoy, con el grimdark por ahí, ya está obsoleto.

Si alguien intenta poner sus memeces al día sale escaldao.
¿O vais a decirme que una panda de enanitos que llegan a la taberna para arrancarse a cantar (El Hobbit tiene un capítulo entero sobre eso y luego te casca la letra de lo que cantan) es algo de interés del público a día de hoy?

Pues que vuestras barbas nunca crezcan ralas.
 
Tolkien fue importante porque prácticamente crea el género de la espada y brujería actual. Hoy, con el grimdark por ahí, ya está obsoleto.

Si alguien intenta poner sus memeces al día sale escaldao.
¿O vais a decirme que una panda de enanitos que llegan a la taberna para arrancarse a cantar (El Hobbit tiene un capítulo entero sobre eso y luego te casca la letra de lo que cantan) es algo de interés del público a día de hoy?

Pues que vuestras barbas nunca crezcan ralas.

El capitulo o capitulos con el Tom Bombardil. Son 80 paginas o mas en que los hobbits estan con un viejo y su mujera, y no sucede nada... Lo único que puedes extrer es que el Tom Bombardil es como una especie de ser enigmatico y atemporal, que representa la cara afable de estar en contacto con la naturaleza.

Siempre lo he considerado el mayor pedazo de relleno que se ha incluido en una novela. Entiendo que la intención del Tolkien era incluirla como una anécdota del viaje y dandole un toque diferente. Sin embargo como sucede poco despues de cuando todo se empieza a poner en marcha, con los 4 hobbits partiendo de su hogar para dirigirse a la posada del Pony Pisador, es un paron considerable en la narración.

A dia de hoy, si algun chortino gen Z se empieza a leer el libro, me imagino que encontrarse y leerse ese capítulo debe ser una completa tortura para él...
 

""Evito esa masculinidad tradicional y tóxica donde el hombre siempre es el héroe y la mujer existe para ser rescatada""

Si no proge, sí medianamente pogre o adscrito al igualitarismo occidental actual promedio, es decir, que se parece a Tolkien como un cigot a una castaña.
 
Pues seré raro, pero yo echo de menos más capítulos como ese que alarguen la historia.
Es la gracia de hacer un gran viaje, todas esas pequeñas partes que ocurren entre medio, no todo puede ser acción, acción, acción... la vida y los viajes no son así. Si ESDLA ha llegado a ser lo que es, ha sido también por prestar atención a los detalles, las enseñanzas, el lore, la cultura detrás de la narrativa principal, la atención que el autor prestó a presentar su Tierra Media... y por eso pocos autores actuales están a esa altura.

En general, considero que en las series, pelis y libros actuales hay demasiado salto temporal repentino y se presta poca atención a los procesos. Los personajes se mueven de escenario en escenario de golpe y porrazo... y sin embargo las series a veces meten relleno pero con chorradas que no importan a nadie o son poco relevantes. Lo de los tumularios y la expedición a través del bosque sí son episodios con peso en el viaje inicial, aunque Jackson lógicamente vio necesario suprimirlo en la película porque el cine es otro rollo distinto al de la literatura.

Como dato curioso, el propio Tolkien dijo que se arrepentía de no haber alargado un poco más la historia.
 
Última edición:
Pues seré raro, pero yo echo de menos más capítulos como ese que alarguen la historia.
Es la gracia de hacer un gran viaje, todas esas pequeñas partes que ocurren entre medio, no todo puede ser acción, acción, acción... la vida y los viajes no son así. Si ESDLA ha llegado a ser lo que es, ha sido también por prestar atención a los detalles, las enseñanzas, el lore, la cultura detrás de la narrativa principal, la atención que el autor prestó a presentar su Tierra Media... y por eso pocos autores actuales están a esa altura.

En general, considero que en las series, pelis y libros actuales hay demasiado salto temporal repentino y se presta poca atención a los procesos. Los personajes se mueven de escenario en escenario de golpe y porrazo... y sin embargo las series a veces meten relleno pero con chorradas que no importan a nadie o son poco relevantes. Lo de los tumularios y la expedición a través del bosque sí son episodios con peso en el viaje inicial, aunque Jackson lógicamente vio necesario suprimirlo en la película porque el cine es otro rollo distinto al de la literatura.

Como dato curioso, el propio Tolkien dijo que se arrepentía de no haber alargado un poco más la historia.

Te doy toda la razón amijo. No todo puede ser acción y acción, hay que hacer parones y desarrollar la historia por otros lares. O incluso no esta excento de que en estos parones tampoco se desarrolle la narración. Usarlo como un medio para entretener al lector, un descanso de la historia principal con algo diferente para luego seguir.

El Grok me dice que son aproximadamente unas 60 paginas el entre que se encuentran al Tom Bombardil y luego van a su casa. Aunque a mi me parecieran 80 paginas por encontrarlo infumable, 60 paginas no son nada en un obra que tiene unas 1300 páginas en total. Vamos, que no tengo queja ninguna en lo que ocurre durante las 1.240 páginas restantes.
 
Tolkien fue importante porque prácticamente crea el género de la espada y brujería actual. Hoy, con el grimdark por ahí, ya está obsoleto.

Si alguien intenta poner sus memeces al día sale escaldao.
¿O vais a decirme que una panda de enanitos que llegan a la taberna para arrancarse a cantar (El Hobbit tiene un capítulo entero sobre eso y luego te casca la letra de lo que cantan) es algo de interés del público a día de hoy?

Pues que vuestras barbas nunca crezcan ralas.
Prefiero a Bob dos pistolas
 

Estadísticas del foro

Temas
2.057.415
Mensajes
58.381.512
Miembros
191.024
Último miembro
jirorr

El blog de burbuja.info

-
-
Volver