310 temas, Estonia y Silicon Valley: el hilo sale de Carmona
El hilo sobre la notaria de 23 años ya no habla de ella. Habla de 310 temas, de un arancel de 1989, de si Estonia tiene notarios y de por qué Holanda tiene ASML y España academias de oposiciones. La conversación ha saltado de Carmona al mapa entero.
Qué se ha sabido
Llega el mensaje más documentado del tramo. Un participante desmonta la idea de que el notario viva del presupuesto:
no cobra del contribuyente, su retribución la paga quien contrata el servicio según el
Real Decreto 1426/1989, al que en
2010 se le aplicó una
rebaja del 5%. La oficina, los empleados y los gastos salen de su bolsillo. Y pone cifras al programa:
310 temas, de los cuales
125 de civil, 65 de hipotecario, 51 de mercantil, 35 de fiscal y 34 de notarial.
Antes, alguien pregunta en seco cuánto cobra un notario y se queda páginas sin respuesta. Otro apunta que los estudiantes de nota perfecta en la PAU no van todos a ciencias, que muchos tiran a humanidades, y enlaza
la lista de carreras que eligen los de nota perfecta en la PAU para sostenerlo. Y añade un matiz: quien tiene el cerebro así suele tirar a medicina, a ingenierías duras o a física y matemáticas, no a derecho, salvo tradición familiar. La respuesta: un estudiante brillante elige lo que le gusta, no lo que le dejan.
Otro cálculo entra al hilo. Mejor esto que una ingeniería para acabar en una consultora de Madrid o Barcelona con
2000 euros de entrada, con suerte
4000 cerca de los 40, con estrés, viajes y gente a cargo.
Y entra el mapa. Estonia tiene notarios pese a su fama digital. Holanda tiene ASML. Estados Unidos tiene Silicon Valley. España, según varios, tiene academias.
Dónde está la bronca
La pelea central es memoria contra inteligencia, y esta vez se pelea con nombres.
Un lado sostiene que la oposición premia una facultad concreta. Su argumento:
«de 50 millones de habitantes perfectamente puede haber 10.000 personas con una memoria excepcional... esas copan todos los puestos jurídicos». Traduce el asunto a comparación deportiva: es como medir 2,20 y jugar al baloncesto. No discute que haya que echarle horas. Discute cuánto de eso es mérito y cuánto ventaja de fábrica. Y remata: si el método fuera tan fácil, cualquiera con reglas mnemotécnicas competiría, y no.
El otro lado no acepta el marco. Responde que la cosa no va de recitar la guía telefónica:
«el día que apruebas la oposición se acaba la necesidad de memorización», dice, y añade comprensión, concentración, capacidad de relacionar y trabajo llevado al límite. Recuerda que hay un caso práctico complejo que hay que resolver. Y da la vuelta al argumento: quien sostiene en este foro que el esfuerzo no vale para nada, tiene aquí un ejemplo de lo contrario.
Donde salta el fuego es en el segundo frente. Un participante describe a la chica con una caricatura despectiva de su vida social y su ocio. La respuesta no se queda corta:
no la verás en la terracita del vulgo, estará en el lounge de un hotelazo de Londres mientras decide dónde le lleva el chófer a cenar. El primero se lo toma como un ataque personal y responde con su propio curriculum: coche pagado, casa pagada,
30 años de experiencia laboral y un sueldo recién subido. No hay envidia, dice, hay quien se ha inventado un envidioso que no existe. A partir de ahí el hilo se enreda en quién vive mejor y pierde el tema de vista durante varias páginas.
Otro frente es el de los padrinos. Un participante da por hecho que nadie aprueba notarías sin ellos. Se le contesta con ironía, con un nombre propio y con la pulla de que si fuera tan fácil, ciertas familias ya tendrían a las suyas colocadas. Sin una sola prueba.
Y un tercero, el más viejo, vuelve: la utilidad del oficio.
«que el paradigma del triunfo en este país sea hacerse notario es triste», escribe uno, que se alegra por la muchacha pero pregunta qué retorno tiene para la sociedad. Otro lo lleva más lejos: el continente no avanza porque
«nadie reflexiona en la función del trabajo» y el sistema premia al que saca una plaza oficial en lugar de al que se lo curra cada día. El hilo le responde que una transacción pública necesita fe pública y que discutir el arancel no es negar la función. Otro lo zanja con un chiste:
GOSTO. DOY FE.
De fondo, una tangente política cruza el tramo: varios mensajes se enzarzan en etiquetas ideológicas y se olvidan de la notaria.
Qué cambia respecto a antes
Lo que cambia es que la discusión se sale de España. Hasta ahora el hilo medía el caso contra el país; ahora lo mide contra Holanda, Estonia y Estados Unidos.
«USA tiene su Silicon Valley, su Tesla, NVIDIA, Amazon, Meta... Nosotros tenemos academias de oposiciones». Otro lo remata a su manera: Holanda tiene ASML, única en el mundo, pero todo eso es poca cosa al lado de una niña que aprueba una oposición con 23 años. Ahí colocan el problema: no en ella, en el modelo.
Y aparece por fin una cifra que faltaba. El desglose de los 310 temas convierte la queja abstracta sobre memorizar en algo que se puede contar. Cuando alguien dice que cantar cientos de temas es de loros, ahora tiene al lado 125 de civil y 34 de notarial.
El arancel, la cifra de los temas y la comparación internacional son lo nuevo. La bronca de fondo sigue sin moverse.