Keet, la mensajería p2p que burla a Chat Control
Mientras la UE afina su normativa de escaneo masivo de comunicaciones —con el apoyo de PP y PSOE—, una aplicación promete la cuadratura del círculo: mensajería instantánea sin servidores, sin metadatos y con registro anónimo. Se llama Keet y llega respaldada por Tether y Bitfinex. La pregunta es si realmente puede competir con Signal o Telegram, y si su arquitectura peer-to-peer la hace inmune a la vigilancia.
¿Qué es Keet y cómo funciona?
Keet es una app de chat lanzada en 2022 por Holepunch, una plataforma financiada por Tether y Bitfinex. A diferencia de las aplicaciones tradicionales, no almacena mensajes en servidores corporativos: las comunicaciones viajan directamente entre los dispositivos de los usuarios, cifradas de extremo a extremo. No pide número de teléfono ni correo electrónico, y permite videollamadas de alta calidad, transferencia de archivos ilimitada y pagos integrados en bitcoin. Su modelo recuerda a BitTorrent, pero con criptografía.
¿Es de código abierto? La clave de la confianza
Uno de los debates recurrentes es si Keet es realmente auditable. A fecha de abril de 2025, parte del código —componentes criptográficos y de red— ya está en GitHub, pero el cliente de interface aún no es open source. Los promotores han anunciado que lo abrirán por completo con el tiempo. Sin transparencia total, cualquier promesa de privacidad queda en el aire. Competidores como SimpleX, Session o Briar ya ofrecen código abierto desde el principio.
El contexto: Chat Control y la vigilancia masiva
Keet no surge en el vacío. La llamada «Chat Control» —la normativa europea que pretende escanear mensajes privados en busca de contenido ilegal— ha movilizado a quienes consideran que la privacidad digital está en juego. Con PP y PSOE votando a favor en el Parlamento Europeo, alternativas técnicas como la esteganografía o las redes p2p ganan tracción. Keet se presenta como una herramienta incensurable, pero su adopción masiva depende de que resuelva sus asignaturas pendientes en apertura y usabilidad.
¿Logrará Keet convertirse en el refugio de quienes quieren escapar del ojo de Bruselas? Por ahora, su comunidad espera que el código se abra del todo. Sin eso, el escepticismo es la única postura sensata.