La Meca, la ciudad santa que no parece una postal
¿Cómo convive el centro de la ciudad más sagrada del
islam con la imagen de abandono que muestran algunas grabaciones? A pocos metros de la Gran Mezquita, el paisaje urbano dista del lujo y la grandiosidad asociados a Arabia Saudí. La viralización de esos vídeos reabre una discusión incómoda: el gigantesco negocio de la peregrinación no ha evitado la degradación de amplias zonas del casco antiguo, ni ha preservado su patrimonio histórico.
Hay quien defiende que La Meca es una ciudad viva, con barrios populares que nada tienen que ver con la especulación de las zonas comerciales. Otros señalan que el abandono es real y que la inversión inmobiliaria se concentra en macroproyectos de lujo mientras el entorno inmediato de la mezquita envejece sin plan urbanístico coherente. El caso más grave data de los últimos años: la construcción de un nuevo palacio real pasó por derribar la casa donde nació Mahoma, un episodio recogido por El Mundo y que alimenta las sospechas sobre la política saudí hacia su propio legado.
La contradicción es difícil de encajar: un país que vende la belleza de La Meca como prueba de la grandeza del islam no siempre cuida lo que esa grandeza debería conservar. Mientras el ojo mundial mira hacia la ciudad santa, el descuido urbanístico y la destrucción patrimonial siguen siendo, para algunos, los grandes capítulos no contados de la peregrinación. Ironía final: no hace falta salir del reino para encontrar el espejo donde mirarse.