La burbuja IA se alimenta de sí misma: OpenAI, Nvidia y los beneficios de papel
Microsoft invirtió 13.000 millones de dólares en OpenAI a cambio del 20%. OpenAI, a su vez, coloca 6 GW de GPUs de AMD y 10 GW de Nvidia. AMD cede hasta un 10% de sus acciones a OpenAI, y Nvidia invierte 100.000 millones en la misma empresa. Todo el mundo factura, todo el mundo sube. Nadie pregunta de dónde sale el dinero.
El bucle infinito: acuerdos circulares que dopan el S&P 500
Los resultados del segundo trimestre del S&P 500 esconden una anomalía: los beneficios totales crecieron un 50,98%, pero sin los beneficios no operativos el crecimiento habría sido del 32,18%. Esos beneficios no operativos provienen principalmente de OpenAI y Anthropic, dos empresas que ni siquiera están en el índice. Sus acuerdos circulares con proveedores, inversores y clientes ya acumulan casi 2 billones de dólares. En la práctica, Nvidia, AMD y Microsoft se venden entre sí, se invierten entre sí y se reparten los beneficios sobre el papel. El mercado lo compra como si fuera crecimiento real.
La capitalización de Nvidia ya supera en un billón de dólares a los mercados alemán e italiano combinados. Mientras tanto, el dividendo medio del S&P 500 es del 1%, frente al 4,75% que pagan los bonos americanos. ¿Aceptar tanto riesgo por una rentabilidad así? Algo no cuadra.
Los bancos: el otro suflé que empieza a dar miedo
Si la IA es un castillo de naipes, la banca no se queda atrás. El índice EURO STOXX Banks subió un 80,3% en 2025, su mejor año desde 1987, después de un +26% en 2024. En 24 meses, los bancos europeos han duplicado su valor. Deutsche Bank, que estuvo al borde de la bancarrota, presenta resultados récord. Al otro lado del Atlántico, el KBW Bank Index acumula un +36,7% en 2024, +32% en 2025 y +18,7% en lo que va de 2026. ¿Realmente valen el doble? Muchos analistas lo dudan, sobre todo con los neobancos comiendo terreno y la guerra de depósitos encima de la mesa.
El futuro hostión: ¿cuándo y cómo?
Hay quien sostiene que la burbuja estallará cuando OpenAI o Anthropic salgan a bolsa con valoraciones hiperinfladas. Otros señalan que el detonante será la deuda, no la IA. Un escenario extremo dibuja un S&P 500 en 8.700 puntos a finales de 2025 o principios de 2026, seguido de una caída del 80% hasta 1.800 puntos entre 2026 y 2027. La FED se resistiría a intervenir al principio, provocando deflación y un bono a 10 años al 0%. Es un escenario catastrófico, pero no descabellado si se repite el patrón de 2008.
Estrategia: prepararse para la tormenta
Mientras tanto, los inversores más avispados ya están moviendo ficha. Algunos han reducido posiciones en tecnológicas y buscan refugio en empresas saneadas con buen moat. Otros mantienen liquidez y órdenes de compra a precios bajos. Warren Buffett recomienda indexarse, pero su propia cartera no tiene ni un dólar en indexados. Si todos saben que la burbuja es real, ¿cuánto tiempo puede aguantar?
El dato final: el precio de las acciones no siempre refleja el valor. Cuando la música pare, las que no tienen dividendos ni caja serán las primeras en desplomarse. Y los que estén en ETFs sufrirán igual que los que están en la acción individual. Ahí es donde estará la oportunidad.
Este artículo es informativo y no constituye asesoramiento financiero. Las inversiones conllevan riesgos.