La creación de La Séptima: ¿control de medios para la agenda sociata?

Plateau de televisión con focos encendidos que ilustra la creación del nuevo canal adjudicado a José Miguel Contreras
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Moncloa adjudica a Contreras un canal con licencia de 15 años​

El nuevo canal de televisión que el Gobierno ha adjudicado al grupo de José Miguel Contreras tiene ya fecha para salir al aire: septiembre. La licencia es de 15 años, renovable otros 15, según defendía el propio Contreras frente a las críticas, y el proyecto llega después de que el accionista de control de PRISA lo apartara de la compañía en 2025. En la cúpula de PRISA, según las informaciones publicadas, su presidente se niega a aprobar una operación televisiva que se atribuye al impulso de Moncloa.

El relato que circula es que el Ejecutivo no se conforma con lo que ya tiene. Programas estrenados para competir de frente con El Hormiguero, espacios de actualidad colocados contra los formatos de Iker Jiménez, una cadena nueva en camino. Quien controla la televisión, controla el país, resume un participante del debate. La frase tiene más de consigna que de dato, pero describe el clima.

La negativa de PRISA y la pelea interna por el relato​

PRISA atraviesa una pugna que no se libra en los despachos, sino en los consejos. De un lado, el accionista de control, que en 2025 apartó a José Miguel Contreras y a Carlos Núñez; de otro, una cúpula directiva que, según lo publicado, se resiste a alinearse con determinadas operaciones. La información que sitúa al presidente de la compañía negándose a aprobar el proyecto televisivo apunta a un pulso abierto entre el negocio y la política.

La paradoja es llamativa: quien fuera apartado de PRISA acaba al frente de una concesión nueva. Pues a por el siguiente, escribía el propio Contreras al conocerse el movimiento, en la línea de los mensajes irónicos que han acompañado su regreso a primera línea. El punto de fricción no es tanto ideológico como de modelo: una compañía cotizada que arrastra deuda y cuyos dueños quieren asegurar el negocio sin depender del humor del Gobierno de turno.
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¿Cuánta gente ve todavía la televisión en abierto?​

Aquí los números ordenan bastante el ruido. La horquilla que se maneja en el debate sitúa en torno a 15 millones de personas el público que sigue la televisión convencional, una cifra en descenso año tras año. En el prime time, según lo apuntado por los participantes, los programas más vistos apenas alcanzan los 2 millones de espectadores si no hay fútbol u otro gran evento de por medio. Los telediarios, los concursos de sobremesa y poco más copan el top diario. Hasta los grandes picos de audiencia reciente se explican por eventos deportivos: torneos como el Mundial, y no la programación política, fueron los que reventaron las cifras.

Es decir: la televisión ya no mueve a las masas que movía, pero tampoco es un desierto. Quince millones de espectadores siguen siendo una base enorme, aunque envejecida y cada vez más difícil de movilizar con formatos nuevos. De ahí que la pelea no sea por audiencia bruta, sino por presencia y por lo que esa presencia arrastra cuando llega el momento de votar.
La Séptima compite por el pastel publicitario

Del déficit al BOE: quién paga la fiesta​

El negocio, en crudo, no cuadra. Se sostiene que los canales en abierto llevan años en números rojos y que sin la publicidad institucional —la que reparten las administraciones— muchos habrían cerrado. Un canal más en una parrilla de TDT ya saturada compite por el mismo pastel publicitario, que se reparte entre fragmentos de audiencia cada vez más pequeños.

La tesis que más se repite es que el negocio real no es el anunciante, sino la cercanía al poder: contratos, licencias, concesiones de quince años que se renuevan. La licencia es, precisamente, lo que se esgrime para justificar el proyecto ante las críticas: quince años prorrogables otros quince, igual que las concesiones anteriores.

El control del relato y el peso en las urnas​

Y llegamos al punto que nadie suelta: si la televisión influye de verdad en el voto. Hay quien sostiene que el electorado que ve la televisión lineal está sobrerrepresentado en las urnas —jubilados y empleados públicos, sobre todo— y que un 70-30 en ese segmento decantaría cualquier elección. Otros responden con lo obvio: si la influencia fuera la que se le supone, no haría falta seguir sumando canales.

Lo cierto es que el medio pierde peso relativo mientras gana peso la conversación en redes, donde el mismo material se recorta y se reutiliza para otros fines. La televisión como herramienta de presión se debilita; como escaparate de contratos y sillones, no pierde nada.

El gasto, mientras tanto, sale de algún sitio. Y ese sitio, como apuntan varios participantes, es el contribuyente.
💬 LO QUE DICEN LOS FOREROS
«Si los canales de tv en 2024 ya de por sí son deficitarios sin la publicidad institucional de por medio, otro canal nuevo en un parrilla de tdt petada con decenas de canales.»
— Pepita de sandia · Rentabilidad de los canales en TDT
«No es porque la vaya a ver mucha gente, es para tener sillones en los que colocar su red clientelar y ellos mismos. Esos mass media viven en realidad del dinero del BOE, y que la banca les refinancie la deuda.»
— Octubrista · Redes clientelares y dinero público
«A la TV tal y como la conocemos le quedan 20 años, no es rentable desde hace 10 ya se puede llamar propiamente propaganda porque sin subvenciones de los partidos la habrían chapado ya hace tiempo.»
— Dj Puesto · Declive y dependencia de subvenciones
📊 OPINIONES
Peso aproximado de cada postura en el debate. No es una encuesta.
El nuevo canal busca controlar el relato45%
La audiencia de TV envejece y pierde peso30%
Negocio deficitario sostenido con dinero público25%
📌 DATOS
La licencia del nuevo canal es de 15 años, renovable otros 15, según se defiende frente a las críticas
En 2025, el accionista de control de PRISA apartó a José Miguel Contreras y a Carlos Núñez
El nuevo canal tiene prevista su salida al aire en septiembre
📅 EVOLUCIÓN
2025 El accionista de control de PRISA aparta a José Miguel Contreras y a Carlos Núñez de la compañía
Mayo Se estrenan programas para competir con El Hormiguero y otros espacios frente a los formatos de Iker Jiménez
Septiembre Fecha prevista para la salida al aire del nuevo canal adjudicado al grupo de Contreras
2025 El presidente de PRISA se niega a aprobar el proyecto televisivo vinculado a Moncloa, según las informaciones publicadas
🔗 FUENTES
Vozpópuli ↗
Información sobre la negativa de PRISA al proyecto televisivo
The Objective ↗
Seguimiento de la programación y los movimientos televisivos
💬 POR QUÉ PARTICIPAR
✓El detalle de la negociación en PRISA: quién se niega a aprobar el proyecto televisivo y con qué argumentos
✓La horquilla de audiencia real de la televisión en abierto, con el tope de dos millones por programa en prime time
✓El cálculo sobre el peso electoral del público que ve televisión lineal y por qué se discute su supuesta mayoría
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