La «empresa usurera» resulta ser una sociedad familiar con 22 pisos
El hilo ha soltado a Maricarmen y se ha puesto a contar pisos. Este tramo arranca con un mensaje que golpea el relato de partida: la propietaria ya no sería un fondo buitre multinacional, sino una
sociedad familiar española con 22 inmuebles. El mismo forero engancha el dato con otro: un presentador de televisión tendría
19 inmuebles. Y a partir de ahí, tres páginas de inventario. Quién tiene cuántos, quién los explota y quién los cobra sin abrir la puerta.
Qué se ha sabido
La ficha de la empresa, según el hilo: sociedad familiar española, con 22 inmuebles en cartera. Se vende como fondo buitre lo que, dicen, es una familia. El contrapunto llega en el siguiente mensaje: 19 propiedades en manos de un presentador de televisión. Y otro participante añade que una conocida presentadora gestiona y explota
44 apartamentos turísticos.
La fecha de corte. Un forero sostiene, sin adornos, que el derecho de la señora a permanecer como inquilina se extinguió en
2005.
El IBI. En mitad del cruce, alguien pregunta en qué ciudad el impuesto de bienes inmuebles ha subido un
300% de un año para otro. Se le responde con una consulta a una IA: según eso, el IBI de Madrid no ha subido en los últimos
10 años.
La hipoteca. El propietario que venía desglosando las cuentas de su piso añade que el último recibo fue de
490 euros y que compró en 1991, cuando los intereses estaban al
7%. Y avisa de lo que cree que viene: crisis energética, inflación y un Euribor al 6 o al 7%.
El tuit que da la vuelta a todo. Se pega uno sobre la familia que tuvo, a efectos legales, un piso en el Retiro durante
70 años y nunca pudo disfrutarlo. Hijos que se emanciparon o pasaron apuros, y el piso siempre ahí. Entra como dardo: garantizar el derecho de la señora implica conculcar los derechos reales de otros.
Los enlaces. Un forero trae
la reflexión de Joaquim Bosch sobre vivienda y desahucios. Otros pegan titulares: el que atribuye el alquiler irrisorio al proteccionismo franquista y el desalojo a dos leyes socialistas; la entrevista en la que la señora responsabilizaba al presidente del Gobierno; y un texto sobre la izquierda con casoplones. También hay quien suelta que España «devuelve» Ceuta a Marruecos, por seguir con las bobadas.
Dónde está la bronca
El pulso fuerte es el del cálculo. Un forero reparte lo que costó el piso entre treinta y cinco años y le sale una vivienda con garaje y trastero por
215 euros al mes. Para él ese es un retorno más que razonable y pasar de ahí a 1.000 euros es codicia. «Si yo pagué 215 euros al mes, ese puede ser un buen baremo de la renta que sería justa y humana pedir», escribe. El propietario responde con dos cosas: que él pagó aproximadamente el doble por la hipoteca y que
no alquila su piso ni loco.
Segundo choque: si un negocio debe adaptar su precio a lo que puede pagar el cliente. Un participante lo lleva al extremo —gasolina, impuesto de circulación, quién te devuelve eso— y pregunta si la señora también debería enseñar un certificado bancario de sus cuentas. La duda queda flotando:
qué pasaría si no están precisamente vacías. Y sobre la ley franquista, otro sostiene que aquello transformó los alquileres con carácter retroactivo, que fue de hecho una expropiación, y que hoy un estado de derecho no permitiría modificar así un contrato en vigor.
Tercero: la regulación. Contra la idea de dejar la vivienda «a merced de las reglas del mercado», un forero recuerda que el sector está hiperregulado y que el desalojo se hizo con arreglo a las leyes y después de varios años de lucha judicial. En el mismo saco, otro apunta que si faltan pisos la solución es construir, no promulgar decretos, y reparte la culpa entre todas las administraciones.
Cuarto: el inventario como reproche. Que la propietaria tenga 22 pisos, no lo discute nadie; lo que se discute es a quién apunta. Unos señalan al presentador con 19 y a la presentadora con 44 apartamentos. Otros responden con una pregunta: qué particular compra un piso con un inquilino dentro para vivir en él. Y vuelve el reproche a la señora: que sabía que tenía un chollo temporal y que se ha beneficiado de la situación durante décadas.
Cambio de tono. El propietario que lleva páginas defendiendo su postura matiza: él no alquila su piso, solo enseña la cuenta que le saldría a quien lo comprara para ponerlo en renta. Y remata que si la solución es que la gente ahorre para prestar su dinero sin intereses, nadie lo hará y el problema se agravará. Tampoco hay tregua por el otro flanco: un participante pregunta quién va a manifestarse por quien quiere dejar de pagar la hipoteca.
Qué cambia respecto a antes
El fondo buitre se cae del relato: ya no es multinacional, es una sociedad familiar. La discusión sobre expropiar el piso deja paso al inventario de pisos ajenos —el presentador, la presentadora, los cargos—. Entra el IBI, entran los tipos de interés y entra el Euribor al 6 o 7% como amenaza de fondo. Y la fecha que se pone encima de la mesa es
2005, donde algunos sitúan el fin del derecho de la señora a seguir viviendo ahí. El hilo cierra sin ponerse de acuerdo en nada de eso.