La Sagrada Família se come dos manzanas del Eixample
El proyecto de la gran escalinata de acceso a la Fachada de la Gloria no es nuevo pero nunca había estado tan cerca. La Junta Constructora del Templo Expiatorio ha reactivado el plan original de Antoni Gaudí, y eso implica derribar dos manzanas completas del Eixample. En total, 3.000 viviendas y 1.000 locales comerciales en las calles Mallorca, Aragón, Valencia, Cerdeña y Marina tendrían que desaparecer. Para los propietarios actuales, la noticia ha caído como un jarro de agua fría. Pero en la letra pequeña del planeamiento urbano, muchos ya sabían que esto podía pasar.
El conflicto de fondo: ¿plan original o reinterpretación?
La Junta Constructora sostiene que la escalinata y la plaza estaban en los planos originales de Gaudí, destruidos en un incendio durante la Guerra Civil. Esto ha abierto un debate sobre la fidelidad del proyecto actual. Algunos críticos apuntan que el 90% del templo actual es invención de arquitectos posteriores, y que la escalinata podría ser más una licencia urbanística que una necesidad histórica. Sin embargo, la fuerza legal del plan de 1916, que reservaba esos terrenos, pesa más que las dudas documentales.
El factor sorpresa: ¿quién compró sabiendo?
Una parte del análisis económico señala que quienes adquirieron esos pisos lo hicieron con descuento y con conocimiento de causa. Según varias versiones, las escrituras incluyen una cláusula que advierte de la futura expropiación. Se habla de ventas con precios por debajo del mercado precisamente por esa incertidumbre. Ahora, al acercarse el momento, los afectados reclaman compensaciones a precio de mercado, no al valor fiscal de hace décadas. La Administración local, por su parte, se enfrenta a una factura millonaria si opta por pagar el valor actual de los inmuebles.
El cronograma disparado: de 2100 a 2025
Cuando se construyeron esos bloques entre los años 50 y 70, las previsiones indicaban que la escalinata no se ejecutaría hasta aproximadamente el año 2100. El propio Gaudí, en 1910, calculó una duración de 200 años para la obra completa. Pero el avance técnico y el empuje turístico han acelerado los trabajos. El templo ya resiste terremotos de hasta 8-9 grados Richter, y la fachada de la Gloria está prevista para los próximos años. El desfase entre la planificación urbanística original y la realidad constructiva ha dejado a miles de familias en tierra de nadie.
El impacto económico y humano
Más allá del patrimonio arquitectónico, el efecto sobre el mercado inmobiliario del entorno es inmediato. La incertidumbre ya ha congelado las transacciones en las manzanas afectadas. Los locales comerciales, muchos orientados al turismo, ven cómo su futuro se desvanece. Por otro lado, están quienes defienden la escalinata como un hito necesario para culminar la obra de Gaudí, comparando el coste social con el de otros grandes proyectos europeos, como la construcción de la Ópera de París o el ensanche de Berlín. La diferencia es que aquí el dinero público y privado se mezcla, y los afectados no son grandes propietarios sino vecinos de toda la vida.