Mamen Mendizábal: del selfie al debate sobre el espejo sucio
La conversación sobre la foto de Mamen Mendizábal arranca con un comentario sobre su aspecto:
«Parece que ha adelgazado la bajita». A partir de ahí, el hilo se dispara. Un participante dice que no sabe quién es, pero que le ve
«manos de hombre» y que eso le produce rechazo. Otro apunta que ha adelgazado y se ha puesto hialurónico en los labios,
«pero sin pasarse». La especulación sobre su cuerpo y su edad se mezcla con bromas sobre un supuesto embarazo y la menopausia.
Qué se ha sabido
En este tramo no hay enlaces, vídeos ni tuits. Los mensajes se suceden entre el
16 y el
17 de octubre de 2026. Varios participantes opinan sobre el físico de la periodista: se afirma que ha adelgazado y que se ha puesto hialurónico en los labios. Se menciona también el espejo de la foto, que según un forero está
«sin lavar, lleno de roña». Otro participante sostiene que en ciertas cadenas no contratan a mujeres mayores. Se especula con que la periodista
«aún no tiene el climaterio» y con la posibilidad de que pueda gestar. Ningún dato se aporta con fuente; son opiniones y suposiciones.
Dónde está la bronca
El hilo se parte en dos frentes. Por un lado, quienes consideran que la foto es una provocación o un síntoma de exhibicionismo:
«Quiere guerra, está claro», dice un forero. Otro califica la imagen de
«foto de zorreo y absurda total» y se pregunta qué tipo de persona se fotografía en un espejo para subirlo a internet. Frente a ellos, quienes defienden que es una práctica normal:
«Es una foto NORMAL; los tarados sois vosotros. ¿NUNCA te has tomado un selfie en el espejo?», replica otro. La discusión deriva hacia el aspecto físico con comentarios despectivos sobre su edad y su cuerpo, y hacia la cirugía
estética: se asegura que se ha hecho retoques y se especula con si ha perdido cierta expresión al hablar. Una participante, que se identifica como mujer no lesbiana, afirma que siempre le ha parecido que pone
«gesto de oler mierda» cuando habla. Las bromas sobre un posible embarazo y la menopausia también aparecen, con un tono entre jocoso y burlón.
Qué cambia respecto a antes
En este primer tramo no se había contado nada anteriormente, así que no hay giros respecto a entregas previas. Lo que sí se instala es el tono: la conversación se centra en el cuerpo de la periodista, en el estado del espejo y en la legitimidad del selfie. La política y la profesión quedan fuera. El hilo no llega a un acuerdo ni se espera que lo haga.
El espejo y otras batallas domésticas
El detalle del espejo sucio se convierte en uno de los más repetidos.
«El espejo sin lavar, lleno de roña...», escribe un participante. Es una observación que desplaza el foco de la
imagen pública a la intimidad del hogar. A partir de ahí, la conversación salta a la limpieza, al aspecto físico y a la edad. La periodista queda en segundo plano mientras los foreros discuten sobre lo que revela un autorretrato frente al espejo.