La letra pequeña del cálculo del coche eléctrico
El diferencial de coste por kilómetro vuelve a estar sobre la mesa. El cálculo que corre estos días es contundente: 12 euros cada 100 kilómetros en un motor de combustión frente a 2 euros en uno eléctrico. Imbatible sobre el papel.
¿Por qué la cuenta de los 2 euros cada 100 km tiene trampa?
Porque al consumo hay que sumarle los costes fijos, como apunta un forero. La factura eléctrica no arranca en cero: hay en torno a 30 euros mensuales de conexión y potencia contratada que se pagan se use o no el coche. Para quien hace pocos kilómetros —y hay meses en los que el gasto en combustible ni llega a esos 30 euros— el ahorro se desvanece por completo.
El segundo flanco es el precio de la luz. Hay quien advierte de que, cuando la demanda crezca, la tarifa puede moverse y el relato del ahorro empezará a crujir.
El flanco que nadie discute: batería, reventa e impuestos al kilómetro
La lista de incógnitas que apuntan algunos participantes es corta y pesada. Uno menciona tener que comprar una batería nueva a los 8 años y su coste. Otro, el valor de reventa de un coche cuya tecnología envejece rápido. Y hay quien sostiene que el PSOE tiene pensado un impuesto por kilómetro recorrido. Frente a eso, el consuelo del rendimiento: un forero cuenta que probó un BYD Atto3 EVO de 450 CV que pasa de 0 a 100 en 3,9 segundos, y que en el mismo concesionario vio un Denza 9 GT de 1.100 CV y 2,9 segundos.
La cuenta del combustible sale a favor del eléctrico. La de todo lo demás sigue sin cerrar, y nadie ha puesto todavía el número final.