La gente va más tatuada que nunca: ¿expresión o moda sin sentido?
La proliferación de tatuajes en España ha alcanzado niveles nunca vistos. Lo que antes era una marca de rebeldía o pertenencia, ahora es un adorno casi universal. Pero la calidad estética, según muchos críticos, ha caído en picado. Hay quien bromea con que hasta el perro de la vecina lleva tatuajes, señal de la saturación del fenómeno.
El declive de la calidad artística
Se observa una tendencia a tatuajes pequeños, inconexos y de baja calidad, que algunos comparan con dibujos infantiles. Antes había estilos como tribal, realista, biomecánico o gótico; ahora es un collage sin sentido. Los nombres y fechas se mezclan con garabatos, sin coherencia. La crítica se centra en la pérdida de elaboración y de criterio estético.
Críticas sociales y estéticas
Algunos ven en ello una pérdida de elegancia, especialmente en muyer, y una búsqueda de apariencia "malote" en hombres. Otros lo interpretan como un síntoma de la época: la democracia como conquista, la imitación, la dañarse a uno mismo simbólica. Lo que más inquieta es que personas mayores de 40 años se sumen a la moda, rompiendo el estereotipo de que el tatuaje es cosa de jóvenes.
¿Moda o epidemia?
Mientras unos lo ven como una plaga de mal gusto, otros argumentan que simplemente ahora se fija más la atención. La cuestión sigue abierta: ¿es una expresión individual o una moda sin criterio? El debate está servido.