Stablecoins: el dólar digital que ya mueve más que Visa y Mastercard
Las stablecoins ya superan en volumen de transacciones a Visa y Mastercard juntas, y el mercado alcanzó en octubre de 2025 un récord de 314.000 millones de dólares. Por el camino, la vieja guardia del dinero —JPMorgan, Visa, Mastercard, PayPal, Western Union y hasta SWIFT— ha dejado de mirarlas con desprecio para lanzarse a emitir las suyas. Pero cuanto más crece la carrera, más clara se ve la trampa: las monedas estables solo son estables mientras alguien aguanta el tipo.
La fragmentación del duopolio y el primer aviso
El dominio conjunto de Tether (USDT) y USD Coin (USDC) ha caído del 91,6% a comienzos de 2024 al 83,6% actual. Nuevos actores como Sky's USDS, Ethena's USDe, el PYUSD de PayPal o el USD1 de World Liberty Financial pujan por su trozo del pastel. La lista de lanzamientos es una procesión de nombres santos del capitalismo: Western Union con su USDPT en Solana, JPMorgan con JPM Coin, Revolut con su EURR, Mastercard gastándose 2.000 millones en infraestructura.
El primer aviso llegó el 6 de noviembre, cuando las stablecoins sintéticas USDX y deUSD perdieron la paridad: caídas del 86% y el 94% respectivamente. No era dinero respaldado por bonos del Tesoro, sino posiciones apalancadas con otros tokens. La lección de fondo la resumió una comparación que circula en los mercados: las estables son como los sellos de Afinsa, el colateral era el papel sobre el que estaban impresos.
Por qué el BIS dice que fracasan y los bancos corren a emitirlas
Hay una contradicción que define 2025. El Banco de Pagos Internacionales declaró en junio que las stablecoins fracasan como dinero en las tres pruebas esenciales: singularidad, elasticidad e integridad. Mientras tanto, los mayores bancos del mundo se pelean por lanzar las suyas. No es una batalla tecnológica, es una pelea por el grifo de los pagos digitales.
En Estados Unidos, la Ley GENIUS ha dado cobertura legal a la fiebre. En China, ocho reguladores han ampliado la prohibición con un “ban 2.0” que cubre explícitamente stablecoins y tokenización. El Banco de Inglaterra propone límites de tenencia de 20.000 libras. Corea del Sur dice “CBDC sí, stablecoins fuera”. El BCE, según los análisis, ha quedado en jaque ante el empuje estadounidense.
Detrás del pánico regulatorio está la geopolítica. Deutsche Bank Research ha publicado tres informes entre septiembre de 2025 y marzo de 2026 que describen cómo Estados Unidos intenta sustituir el petrodólar por un dólar estable digital para mantener el mundo en raíles de pago denominados en dólares. Un análisis que bautiza el fenómeno como colonialismo 3.0 y recuerda que en Venezuela el USDT movió en un año el equivalente al 17% del PIB, mientras el bolívar perdía el 70% de su valor en tres meses. La dolarización que no consiguieron los marines la está logrando Tether.
La reserva fraccionaria de la reserva fraccionaria
Hay un argumento que sobrevuela todo el análisis: las stablecoins son la reserva fraccionaria de la reserva fraccionaria. Un dólar real respaldando múltiples tokens, multiplicador monetario sobre multiplicador monetario y exportación digital de inflación. Standard Chartered cifra en un billón de dólares lo que podría salir de los bancos de mercados emergentes hacia estables antes de 2028.
La respuesta rápida a si conviene tener stablecoins en vez de fiat es que, para un europeo con cuenta bancaria, ninguna ventaja. El público objetivo es el 20% de la población mundial sin banco, el que sufre monedas inestables, controles de capital y comisiones de remesa abusivas. Para ellos, un dólar digital con 4% de interés anual ofrecido por PayPal es una revolución. Para el sistema, es una sangría.
Probablemente no haya un colapso único y espectacular, sino una erosión lenta de los monopolios monetarios. La infraestructura blockchain estará madura cuando llegue el próximo rescate, y esta vez el efectivo será rey durante muy poco tiempo. La pregunta no es si las estables sustituyen al fiat: es quién imprime el último dólar y a quién se lo endosan. A las stablecoins ya les están endosando toda la deuda estadounidense. El resto es humo.