La Guardia Civil devuelve gallos robados a sus dueños y desata la polémica
¿Es la misma eficacia para todos los ciudadanos? La
Guardia Civil recuperó en Soria ocho gallos robados a una familia de Valladolid y los devolvió a sus propietarios tras verificar el Seprona su legal procedencia. El caso ha generado un intenso debate sobre la prioridad policial y el trato a un colectivo que, según algunos participantes, se dedica a una actividad ilegal como las peleas de gallos. Mientras unos celebran la rapidez, otros denuncian agravios comparativos con robos de coches o viviendas que nunca se resuelven.
La eficacia policial bajo sospecha
La noticia, difundida por la propia Guardia Civil, detalla que los especialistas del Seprona verificaron la legal procedencia de las aves para ser devueltas a sus dueños. El mensaje oficial no menciona el destino de los animales, pero en el debate se da por hecho que se trata de gallos de pelea, una actividad prohibida en España. La rapidez en la devolución contrasta con la lentitud habitual en otros robos. «A ti te roban el coche, la moto o la casa y los caballero-caballero pasan de ti como de la mierda», resume un participante, reflejando un sentir generalizado.
El Seprona y la paradoja del bienestar animal
El Seprona, encargado de la protección de la naturaleza y los animales, verificó la legal procedencia de las aves. Para muchos, esto supone un trato de favor hacia una actividad que consideran ilegal. «El Seprona ya vemos que es un organismo que vela verdaderamente por el bienestar animal, y por lo que se ve dan prioridad al bienestar de ciertos “animales”», ironiza otro mensaje. La contradicción es evidente: si los gallos están destinados a peleas, su devolución garantiza que sigan sufriendo, según los críticos.
¿Por qué se devuelven los gallos si las peleas son ilegales?
Porque la Guardia Civil actúa sobre el robo, no sobre la actividad posterior. Los gallos son propiedad de sus dueños, y el Seprona verificó su legal procedencia. La posesión de gallos no es delito en sí, aunque su uso en peleas sí lo sea. La devolución se basa en la restitución de bienes robados, sin que ello implique validar las peleas. Sin embargo, la rapidez y el despliegue contrastan con la inacción en otros casos, lo que alimenta la percepción de agravio.
El agravio comparativo: robos de coches y viviendas
La queja más repetida es la diferencia de trato. «Hace años me robaron una moto en Barcelona y dos meses más tarde recibí una multa de aparcamiento porque la habían dejado en la acera. Ni la Guardia Urbana se molestó en comprobar la matrícula», relata un participante. Otro asegura haber sufrido tres robos en su casa con la familia durmiendo y nunca recibió una llamada. La sensación es que la Guardia Civil prioriza casos mediáticos o con presión de ciertos colectivos.
La sombra de las peleas de gallos y el dinero negro
Aunque la noticia no lo menciona, en el debate se asume que los gallos eran para peleas. «Les queman las crestas para que no sangren demasiado en las peleas», describe un mensaje. La práctica, prohibida en España, mueve apuestas y dinero negro, según algunos participantes. Algunos señalan que la devolución permite que continúe una actividad ilegal. «Si los de arriba pueden ordenar estas cosas sin que les rechisten, es que los de abajo no han accedido al puesto de forma limpia», reflexiona otro.
La respuesta institucional y el silencio del Seprona
La Guardia Civil no ha emitido más comentarios. El Seprona, que verificó la procedencia, no se ha pronunciado sobre el destino de los animales. La controversia sigue abierta, y muchos piden explicaciones sobre los criterios de actuación. Mientras, los gallos ya están de vuelta en Valladolid, listos, según algunos, para seguir con su particular circo.
La eficacia de la Guardia Civil es incuestionable cuando quiere. Lástima que solo se active para devolver gallos robados.