Rajaron la cara a un trabajador social en Málaga: la escalada de violencia que nadie quiere nombrar
El sábado pasado, un hombre de 38 años, padre de dos hijos y especializado en la atención a colectivos vulnerables, esperaba sentado en un banco público a que diera la hora para entrar a su turno. Sin mediar palabra, un individuo se abalanzó sobre él y le rajó la cara. La herida, según su hermana, le ha dejado una marca «para toda la vida».
El suceso, recogido por Diario Sur y ABC, ha reabierto el debate sobre la seguridad en una Málaga que, según algunos vecinos, «cada día está peor». La víctima, que trabaja con personas en riesgo de exclusión, no tuvo tiempo de reaccionar. Su agresor huyó y, a fecha de hoy, no ha sido identificado.
Los datos de criminalidad, sin embargo, muestran una tendencia al alza. El mapa de georiesgo.com sitúa a Málaga acercándose a los niveles de Barcelona en delitos violentos. Pero la discusión pública se envenena rápido: algunos apuntan a la inmigración como causa, otros a la degradación del modelo turístico y la falta de oportunidades para los jóvenes. Lo que nadie discute es que un profesional que dedica su vida a ayudar a los demás ha sido marcado físicamente mientras iba a trabajar.
La hermana pidió justicia y visibilidad. De momento, el silencio institucional es ensordecedor. Si el agresor no aparece, la impunidad será otra herida abierta.