¿Qué le pasa a El Jueves? De icono satírico a panfleto subvencionado
La mítica revista de humor gráfico El Jueves vuelve a estar en el ojo del huracán. Una portada reciente ha reabierto el debate sobre su línea editorial, su dependencia de las ayudas públicas y la huida de sus mejores firmas. Para muchos, la publicación que marcó a generaciones con su sátira transversal hoy es una sombra de lo que fue: acusada de sesgo político, pérdida de lectores y —lo más hiriente para un dibujante— falta de gracia.
El negocio del humor: de la viñeta a la subvención
El modelo de negocio de El Jueves ha sido siempre un misterio para los no iniciados. Con tiradas menguantes —apenas un puñado de ejemplares en los quioscos— la pregunta es obvia: ¿cómo se sostiene? La respuesta recurrente en el sector apunta a las subvenciones públicas. Se mencionan cifras de dinero fresco procedente de administraciones, lo que explicaría por qué la revista sobrevive mientras otras publicaciones satíricas han cerrado. Los críticos sostienen que ese flujo de dinero público condiciona el contenido: "Si les quitasen las subvenciones, mañana mismo estarían haciendo viñetas contra el gobierno de turno", se argumenta por un lado. Por otro, hay quien recuerda que históricamente atacaba a todos los partidos, pero que en los últimos años el sesgo se ha intensificado.
La fuga de cerebros tras la muerte de Ivá
El punto de inflexión, según varios análisis, llegó con la muerte del dibujante Ivá —creador de Makinavaja— y la jubilación de Óscar (Profesor Cojonciano). A partir de ahí, el núcleo duro se desmoronó. La salida de Manel Fontdevila, Albert Monteys y otros siete dibujantes clave marcó un antes y un después. La revista perdió su diversidad de voces y se homogeneizó. El resultado: un humor más predecible y menos mordaz. "Oficiosamente, El Jueves se acabó en ese número", se ha llegado a decir.
IA, polémicas y la sombra de la censura
La tecnología tampoco ha ayudado. Varios comentarios señalaban que la revista ha recurrido a la inteligencia artificial para generar portadas, lo que para muchos es un síntoma de decadencia creativa. La edición descuidada y el uso de IA han sido objeto de chanza: "Hasta ellos utilizan la IA para las portadas, con lo que molaba antes".
Pero el debate de fondo es ideológico. Acusaciones cruzadas de "panfleto comunistoide" frente a la defensa de que antes se metía con todos por igual. La comparación con el programa El Intermedio es recurrente: ambos habrían sufrido una deriva similar, perdiendo audiencia y credibilidad al alinearse con un solo lado del espectro político.
El dato que lo resume todo
Quizás la anécdota más reveladora la cuenta un usuario que visitó el columbario de la tumba de Ivá. Allí, sobre su urna, solo pudieron grabar la mitad del lema de Makinavaja: el dinero no llegó para más. Duro resumen de lo que ocurre cuando el humor se convierte en un producto subvencionado.