Un viaje a Andorra por 28€ y una ITV caducada desde 2023: anatomía del autocar siniestrado
Un viaje de ida y vuelta a Andorra por
28 euros para hacer compras del Black Friday. Casi 50 personas, en su mayoría de la comunidad colombiana de L'Hospitalet de Llobregat, subieron a un autocar que el domingo 1 de diciembre de 2024, alrededor de las cinco y media de la tarde, se salió de la carretera nacional 320 a la altura de Portè y Pimorent, en la Alta Cerdaña. Dos personas murieron y más de una decena resultaron heridas, siete de ellas graves. La investigación francesa apunta a un fallo de frenos. La letra pequeña del negocio apunta a otra cosa:
la ITV del vehículo estaba caducada desde 2023 y el conductor dio positivo en drogas.
La oferta circulaba por carteles y por canales de WhatsApp. Una empresa de L'Hospitalet, con público sobre todo de la comunidad colombiana, ofrecía subir y bajar a Andorra en bus con coordinador y guía. En verano, viajes a la costa o a puntos de interior con baño; en invierno, compras navideñas en Andorra o escapadas relámpago a los mercados de Navidad de Perpiñán. Todo por menos de 30 euros y saliendo desde el mismo municipio.
Emprendimiento a lo sudaca, lo llamó alguien en el debate. La expresión sobra, pero el modelo de negocio que describe —alguien con un teléfono, un ordenador y comisión por plaza vendida— no es una invención.
El ahorro de 40 euros que costó dos vidas
El peaje del túnel cuesta 40 euros. La carretera por la que circulaba el autocar, de vuelta hacia L'Hospitalet, es de bajada y curvas pronunciadas. Varios testimonios y personas que conocen cómo funcionan estas empresas sostienen que los viajes se hacen por carreteras secundarias para evitar los peajes. El ahorro, según el relato que recoge la información, fue fatal.
Cuarenta euros repartidos entre casi 50 pasajeros salen a menos de un euro por cabeza.
Ahí empieza el primer desacuerdo serio. Hay quien sostiene que ninguna carretera pública es intrínsecamente culpable y que un vehículo en condiciones y un conductor descansado y formado no se accidenta por bajar un puerto. En contra pesa el argumento contrario: un autobús de pasajeros con 50 personas a bordo no es un coche particular, y la decisión de meterse por una vía complicada para ahorrarse el peaje es una decisión empresarial, no una fatalidad meteorológica. La peor carretera de España, se llega a decir, es la autovía A-2 a su paso por Lérida, y ahí no hay peaje que valga.
¿Qué se sabe del autocar y de la empresa que lo operaba?
El vehículo era propiedad de
Hispa Travi y lo operaba
Chavi Tours, según los datos de Protección Civil de la Generalitat. Chavi Tours niega su relación con la organización del viaje, aunque la responsable de la empresa que lo organizó había colaborado con ella en otras ocasiones. La responsable y el conductor figuran entre los heridos. La investigación administrativa, que asumirá la Policía Administrativa de los Mossos d'Esquadra, debe aclarar si la mujer que organizaba los viajes lo hacía de manera legal, con los seguros pertinentes y con la habilitación correspondiente. Fuentes de la comunidad latina en Barcelona apuntan a que era habitual que fuera
por libre, sin seguros contratados.
El último dato que descoloca el relato es la ITV. El autocar siniestrado tenía la inspección técnica caducada desde 2023. Este tipo de vehículos de transporte de pasajeros debe pasarla cada seis meses. Si eso es así, el problema no es la carretera: es un vehículo que llevaba más de un año circulando sin la revisión obligatoria, con pasajeros, por puertos de montaña. La pregunta deja de ser por qué no cogió el túnel y pasa a ser cuántos autocares como este circulan cada fin de semana por España.
El negocio de las excursiones por WhatsApp
El fenómeno no es nuevo. Los carteles de «Viaje a Niza por 28 euros» o «a Salou por 25» llevan años pegados en barrios periféricos de Barcelona. Lo que ha cambiado es el canal: WhatsApp y Facebook han sustituido al cartel en la farola, y la estructura de costes se ha comprimido hasta el límite. Alquiler del bus, un chófer, un seguro y a vender asientos. Para que la cuenta salga con 28 euros por pasajero, alguien tiene que recortar en algún sitio. El sitio suele ser el mantenimiento, el seguro o el salario del conductor.
Existe un marco legal. Para hacer estas excursiones hace falta que una agencia de viajes registrada contrate el servicio, y no se puede alquilar un servicio discrecional de autobús sin un seguro obligatorio de viajeros. Todo ello está regulado por la ROTT y la LOTT. El problema es que existen cientos de «agencias» que son alguien con un teléfono y un ordenador. La frontera entre la agencia registrada y el particular que revende plazas es difusa, y la inspección, escasa.
«Poca o nula formación»: el factor humano
El segundo frente del análisis es el conductor. Un autobús lleva frenos añadidos al de servicio precisamente para evitar sobrecalentamientos y pérdida de frenada en bajadas largas. El freno de mano tiene posiciones intermedias capaces de detener el vehículo de forma progresiva. Con formación suficiente, sostiene una parte del análisis, eso no debería suceder. La otra parte responde que la formación no sirve de nada si la empresa aprieta los tiempos, el conductor acumula horas por poco dinero y el vehículo no pasa la ITV.
El positivo en drogas del conductor apunta más a lo segundo que a lo primero.
El resultado del accidente fue: dos muertos, siete heridos graves y 25 menos graves. Tres trasladados al Hospital Vall d'Hebron, dos al Germans Trias i Pujol, dos a Bellvitge, uno al Parc Taulí y uno a Sant Pau. Los 24 menos graves recibieron el alta y fueron desplazados a L'Hospitalet en ambulancias de transporte no urgente o medios propios. Los bomberos franceses de los Pirineos Orientales, con la colaboración del SEM, montaron un punto médico avanzado en el peaje de Pimorent y atendieron a 32 personas en total.
Lo que el peaje no explica
El titular fácil es el ahorro de 40 euros. El titular incómodo es la ITV caducada, el positivo en drogas y una empresa que, según los indicios disponibles, operaba al margen del marco legal. Si el autobús hubiera pasado la inspección en fecha y el conductor hubiera estado en condiciones, el peaje habría sido irrelevante. Y si el peaje fuera gratis, el autobús seguiría sin ITV.
Queda abierta la investigación administrativa sobre la empresa, la francesa sobre el accidente y la pregunta de fondo: ¿cuántos viajes de 28 euros con conductor irregular y vehículo sin revisar se están vendiendo ahora mismo por WhatsApp en cualquier barrio de España?