Un vecino de Barakaldo, a punto de perder 300.000 euros por un romance virtual con ´criptoestafadora´
Tenía 300.000 euros ahorrados –herencia, según los comentarios que circulan– y una necesidad de afecto que le nubló el juicio. Jesús, de Barakaldo, conoció a Laura, supuestamente de Singapur. La historia de amor virtual empezó con fotos que ahora se señalan como generadas por inteligencia artificial. Ella, perfecta, sonrisa de catálogo, no existe. Él, según quienes han seguido el caso, ya estaba transfiriendo dinero para invertir en criptomonedas.
Los indicios de la estampa son clásicos pero efectivos. La foto, demasiado buena para ser real. El primer mensaje, un escueto "Hola, qué tal". Y al poco, la propuesta de meter dinero en criptos. La combinación de soledad y codicia –la promesa de multiplicar el capital– explica que aún hoy sigan funcionando estos timos. Un foro de debate alertó a tiempo: "Debió sospechar cuando la tía empezó a proponerle invertir en criptos".
La pregunta que flota es cómo alguien con semejante colchón financiero pudo no verlo. La respuesta es incómoda: la necesidad de compañía, el deseo de una vida que no se tiene, pueden más que cualquier alerta. Mientras, la estafadora –o el grupo detrás– sigue operando. Jesús, probablemente, se ha quedado sin el amor virtual y sin los ahorros reales.
¿Cuántas historias así se están cociendo ahora mismo en los chats de media España?