La tortura del transporte público de Londres en los meses de verano

La tortura del transporte público de Londres en los meses de verano
RESUMEN DEL MENSAJE INICIAL · elaborado con IA

El calor sofocante en el transporte público de Londres durante el verano se ha convertido en un problema recurrente, con temperaturas extremas en vagones y autobuses que llevan a los usuarios a buscar alternativas. El verano londinense, ese periodo que se supone debe traer un respiro, se ha transformado en una prueba de resistencia para los habitantes de la capital británica.

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El calor sofocante en el transporte público de Londres durante el verano se ha convertido en un problema recurrente, con temperaturas extremas en vagones y autobuses que llevan a los usuarios a buscar alternativas.

El verano londinense, ese periodo que se supone debe traer un respiro, se ha transformado en una prueba de resistencia para los habitantes de la capital británica. Las temperaturas, que en ocasiones han superado los 40º, han convertido el metro y los autobuses en auténticos hornos. Mientras el alcalde, Sadiq Khan, ha prometido aire acondicionado, la realidad es que esta mejora se limita, por ahora, a las cabinas de los conductores de autobús, dejando a los pasajeros a merced del aire recalentado que se cuela por las escasas ventanillas abiertas.

El aire acondicionado, un lujo escaso

La red de metro de Londres, que transporta a cerca de cuatro millones de pasajeros al día, solo cuenta con aire acondicionado en cuatro de sus líneas: District Line, Circle Line, Hammersmith & City Line y Metropolitan Line. Aunque la potencia de este sistema no es desmesurada, al menos permite una mínima circulación de aire fresco. En contraste, las líneas más antiguas, como la Piccadilly o la Bakerloo, dependen de la ventilación natural de las ventanas, una solución poco eficaz cuando el calor aprieta. Esta situación ha llevado a algunos usuarios a tomar medidas extremas, como saltar a la parada más cercana antes de sufrir un colapso. La resignación británica ante estos inconvenientes es palpable, con pasajeros que aguantan estoicamente las altas temperaturas sin alzar la voz, a diferencia de los turistas, que observan la escena con desconcierto.

La huida del calor: alternativas de transporte

Ante la imposibilidad de viajar cómodamente, muchos londinenses han buscado alternativas para escapar del calor. Los ferris de Uber, conocidos como Thames Clippers, que navegan por el río Támesis, experimentaron un aumento de pasajeros de más del 83% durante las semanas más tórridas del verano. Estos ferris, que normalmente transportan a unos 10.000 usuarios diarios, se convirtieron en un refugio fresco. De manera similar, las bicicletas eléctricas de plataformas como Lime o Voi vieron un incremento en su demanda de entre el 50% y el 100% en los picos de calor de junio, julio y agosto. Según un informe del London Evening Standard, casi la mitad de los londinenses optaron por caminar o pedalear en lugar de utilizar el transporte público, a pesar del esfuerzo físico que esto supone con temperaturas y humedad extremas.

Deserción en las líneas más antiguas

Las líneas de metro más afectadas por la falta de climatización parecen estar sufriendo las consecuencias. Líneas como la Piccadilly (-9%) o la Bakerloo (-3,3%) han registrado descensos notables en el número de usuarios en 2026. Aunque no existen datos estadísticos que vinculen directamente estas caídas con las altas temperaturas, los expertos señalan el calor como la causa principal de esta "deserción" de pasajeros. Es un claro contraste con la campaña publicitaria de principios del siglo XX, que animaba a los londinenses a usar el metro en verano para refrescarse, cuando la temperatura de los túneles rondaba los 14º. Hoy, la combinación de tráfico, aglomeraciones y cambio climático ha convertido al legendario "tube" en un lugar infernal.

Datos clave
  • El Transport for London (TfL) gestiona el transporte público de la ciudad.
  • La temperatura en los vagones del metro puede superar los 40º en verano.
  • Solo cuatro líneas de metro disponen de aire acondicionado.
  • Los ferris Thames Clippers vieron un aumento de pasajeros superior al 83%.
  • El número de usuarios en líneas como la Piccadilly descendió un 9% en 2026.
Resumen generado con inteligencia artificial a partir del primer mensaje del tema.

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La tortura del transporte público de Londres en los meses de verano​

El alcalde ha prometido aire acondicionado, pero solo en las cabinas de los conductores de autobús

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Londres vuelve a respirar, con temperaturas que estos días no superan los 21º. En esta ocasión, sin embargo, no va a ser fácil olvidarse de un verano que ha sido un infierno. Y eso que el caos se ha evitado en el último minuto, porque los conductores de autobús urbano han desconvocado finalmente los paros y huelgas que iban a poner en marcha durante septiembre y octubre.

El alcalde, Sadiq Khan, les ha prometido que para mayo del año que viene tendrán aire acondicionado en sus cabinas aisladas. Otra cosa es el resto del vehículo, donde van los pasajeros. Ahí, en la mayoría de los autobuses, habrá que seguir estirando el pescuezo para atrapar el aire recalentado que entra por alguna de las ventanillas que permanecen abiertas todo el día.

A pesar de ser una ciudad multicultural, la capital británica retiene esa resignación tan inglesa ante los problemas, que lleva a sus ciudadanos a aguantar con estoicismo colas interminables o a soportar sin la menor queja temperaturas de 40º en los vagones del metro o en los autobuses.

Este corresponsal tuvo que saltar a la parada más próxima en cuanto se abrieron las puertas del vehículo público, al menos en tres ocasiones, durante los meses de julio y agosto, antes de sufrir un colapso. Y resultaba un ejercicio muy interesante distinguir entre los usuarios tradicionales, cuyos rostros reflejaban una resistencia ya entrenada, y los turistas, que miraban a su alrededor desconcertados, incapaces de comprender que nadie alzara la voz mientras todo el mundo se estaba cociendo vivo, como la rana de la fábula.

Solo cuatro líneas de metro disponen de aire acondicionado: District Line, Circle Line, Hammersmith & City Line y Metropolitan Line. Tampoco es que la potencia sea muy generosa, pero al menos es posible respirar. En las líneas más antiguas, como Picadilly o Bakerloo, la única ventilación es la ventana que hay al extremo de cada vagón. Se trata de elegir entre permanecer en el centro del receptáculo y respirar lo más pausadamente posible para ahorrar oxígeno y frenar la combustión interna, o acercarse a uno de los lados para recibir una mezcla de ruido ensordecedor y una ráfaga recalentada e intensa. Susto o gloria.

Los londinenses han buscado este verano soluciones ingeniosas para huir del calor. Los ferris de Uber, los llamados Thames Clippers, que unen el este y el centro de la ciudad surcando el Támesis, vieron un incremento de pasajeros de más del 83% durante las semanas más tórridas del verano. En un día normal, transportan a cerca de 10.000 usuarios.

Las bicicletas eléctricas alquiladas a través de aplicación, como las de Lime o Voi, vieron subir sus respectivas demandas entre un 50% y un 100% en los picos de calor más extremos de junio, julio y agosto. Prácticamente la mitad de los londinenses, según pudo comprobar el London Evening Standard, han renunciado la mayor parte de esos días a usar el transporte público y han optado por caminar o pedalear. El esfuerzo físico es complicado con temperaturas y humedad tan extremas, pero peor es no poder respirar.

Cerca de cuatro millones de pasajeros usan cada día el metro de Londres
. Líneas como las de Piccadilly (-9%) o Bakerloo (-3,3%) han registrado en 2026 un descenso elevado de usuarios. No hay datos estadísticos que relacionen directamente estas caídas con las altas temperaturas, pero los expertos sospechan que esa es la razón principal de esta deserción.

A mediados de la década de los veinte del siglo pasado, una campaña publicitaria (It is cooler below/Abajo hace más fresco) animaba a los londinenses a pasar en los andenes subterráneos del metro los días más calurosos del verano. La temperatura de unos túneles casi recién horadados era de media de unos 14º. Un siglo después, el trajín diario, la fricción, el carbón, la electricidad, las aglomeraciones y el […] han convertido al legendario tube (el “tubo”, como llaman los londinenses al metro) en lo más similar al infierno de Dante.

Este verano era normal ver a muchos usuarios en pantalón corto de deporte y camiseta, con su ropa de trabajo en una bolsa aparte. El arte de la supervivencia.

 

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