Los destrozos: la novela de Ellis que retrata a una generación sin redención
La última novela de Bret Easton Ellis, The Shards, se tradujo al español como Los destrozos, y el título ya es una sentencia. No hay aquí nada que salvar. Un adolescente con piscina en Mulholland Drive, un instituto privado de Los Ángeles y un asesino suelto: ese es el punto de partida, pero la historia se mueve por otra cosa. Por el malestar de quienes lo han tenido todo y no han sabido qué hacer con ello.
El lector español que se acerca desde una realidad menos acomodada encuentra una distancia incómoda. La novela no intenta gustar, y eso la libera de la corrección que impregna buena parte de la ficción actual. Hay quien le reprocha a Ellis que se repita; hay quien le agradece que haya recuperado la capacidad de incomodar. American Psycho quedó como un clásico de culto que más gente cita que termina, y con este libro ha pasado algo parecido: la conversación alrededor de la obra acaba siendo más rica que la lectura. Glamourama, en cambio, se lee de un tirón, y eso dice algo de la evolución del autor.
La llegada de The Shards a Disney+ ha reabierto la discusión sobre los límites del contenido adulto. La plataforma avisa de violencia explícita, alcohol, tabaco y lenguaje malsonante, algo que en España –donde una película como Laberinto de pasiones cumple ya 40 años– rara vez escandaliza. Lo que alarma en un mercado no tiene por qué alarmar en otro, y esa asimetría cultural también es parte del debate.
No hay moraleja. Ellis no intenta arreglar el mundo, solo retratar el desconcierto de una época que se cae a pedazos mientras los personajes miran hacia otra parte. Si el malestar que traslada es un reflejo genuino o una maniobra estética, el tiempo lo dirá. Mientras tanto, el libro tiene un mérito: señalar la incomodidad sin pedir perdón.