Omar Ndiaye, el presunto defraudador que reincidió en Canadá
¿Cómo se puede cobrar más de un millón de euros en ayudas sociales, ser detenido, quedar en libertad con cargos y reaparecer en otro continente para repetir el mismo patrón? La historia de Omar Ndiaye, un ciudadano senegalés, plantea preguntas incómodas sobre los controles del sistema. En 2022 fue arrestado en España por un fraude superior al millón de euros, pero quedó libre y desapareció. Ahora, en Canadá, está acusado de cobrar 180.000 euros en prestaciones usando pasaportes y fotos falsos. Una juez lo mantiene preso tras su detención en julio.
El agujero de las ayudas en el País Vasco
El caso de Ndiaye no es aislado. Según informaciones publicadas, en el País Vasco hay 41.000 personas, un 10% de los perceptores de la Renta de Garantía de Ingresos, que no están localizadas. Se han documentado casos de beneficiarios que vivían en otros países europeos o incluso en África y seguían recibiendo la prestación. La cifra, que se conoció tras una investigación, apunta a un problema estructural de control y verificación.
La reacción: entre la indignación y la sospecha
El caso ha generado un debate sobre la responsabilidad del sistema. Hay quien sostiene que la falta de controles biométricos y de verificación de residencia permite estos fraudes. Otros apuntan a una posible connivencia interna, sugiriendo que alguien podría estar cobrando comisiones por cada paga. También se critica la actuación judicial: en España, tras ser detenido con pasaportes falsos, se le retiró el pasaporte pero no se le envió a prisión, lo que le permitió huir.
Mientras tanto, el sistema sigue pagando. Y Omar, si todo sale como la última vez, quizá encuentre un nuevo destino para su próxima vuelta al mundo. La pregunta es cuántas más harán falta para que alguien se tome en serio el control del gasto.