Maternidad en solitario: el hándicap que nadie quiere ver
¿Cuánto penaliza la maternidad en el mercado de pareja? No hay una cifra oficial, pero el planteamiento es directo: hay quien sostiene que las mujeres divorciadas con hijos arrastran una mochila que ellas mismas se niegan a reconocer, y quien responde que el problema no es la mochila, sino quién está dispuesto a cargarla.
El pasivo no amortizable
Se argumenta que la competencia por una pareja estable se juega en edades donde la ausencia de hijos previos cotiza al alza. En ese esquema, la madre soltera joven parte con un pasivo difícil de amortizar. Y el sesgo de autopercepción, dicen, impide verlo: la negación sería la herramienta para no asumir una devaluación que el mercado sí registra.
Excepciones que no hacen regla
En el otro extremo, hay casos documentados que desmienten el catastrofismo. Se citan varones doce años más jóvenes que asumen la paternidad ajena, no siempre desde la desesperación, aunque a veces sí. La propuesta igualitaria, entre tanto, apunta a buscar pareja en el mismo tramo de edad y con cargas similares: un empate técnico que evita la devaluación unilateral.
Y queda la ironía final: quienes aceptan la maternidad ajena acaban descritos como pagafantas de manual, y las madres solteras como estrategas que multiplican su valor percibido. Nadie ha cuantificado el famoso hándicap. Quizá porque en este mercado nadie quiere ver el precio real.