Las huestes de Siberia (+400.000 efectivos) esperan la orden del Zar para entrar a sangre y fuego en la Gran Llanura Europea como ya hiciera Atila

Mapa de la gran llanura europea con siluetas de blindados y humo al fondo, ilustrando el relato de las huestes de Siberia

La orden del Zar y las huestes siberianas: el relato que no cuadra​

Un ejército imperial soviético espera la orden del Zar para entrar a sangre y fuego en la Gran Llanura Europea. Las huestes de Siberia, criadas en zonas de baja densidad de población y con poca presencia de hidratos de carbono en la dieta, no tendrán piedad con una clase acomodada europea que ya no produce ni munición. Es la tesis que abrió la conversación, y suena a novela. El problema es el inventario.

La paradoja es sencilla: cuanto más grandilocuente es el relato, menos aguanta el contraste con las cifras que ese mismo relato pone sobre la mesa. De números se habló, y mucho. No todos dicen lo que anuncia la portada.

La tesis de la ofensiva siberiana y el derrumbe ucraniano​

El planteamiento sostiene que el ejército ucraniano está cautivo y desarmado, sacrificando sus últimas unidades activas, ya sin formación ni motivación, para mantener posiciones insostenibles. Sobre ese supuesto se levanta la segunda parte: en cuanto el frente se derrumbe, la ofensiva entrará por Ucrania y llegará hasta Polonia o más allá, como ya hicieran Atila, el Imperio Ruso y la Unión Soviética.

La comparación histórica es el gancho y también el punto más flojo. Se apela a unas tres banderas ondeando juntas y a una Rusia que restauraría la grandeza europea liberando lo que pueda. Añade épica el argumento de que, cuando una civilización degenera, siempre llegan los bárbaros y la toman. El contrapunto es aritmético: ninguna de esas invasiones soñadas se corresponde con un mapa actual en el que la ofensiva no ha cruzado una frontera de la OTAN.

Blindados destruidos y fuego de artillería: el inventario incómodo​

Aquí empiezan los números. En un recuento fechado el pasado octubre se cifran 5.500 blindados rusos destruidos, diseminados por territorio ucraniano y localizables por satélite. Para Ucrania, la estimación no llega al millar, y de esos apenas doce son Leopards. Leída sin adornos, la proporción describe un desgaste asimétrico en el que el material occidental no se multiplica por arte de magia.

La artillería apunta en la misma dirección. En la batalla por Bajmut, según ese mismo recuento, Ucrania disparó 8.000 obuses de 155 milímetros frente a los 50.000 del lado ruso. Es la clase de dato que desmonta dos relatos a la vez: ni los sistemas occidentales son invulnerables ni la superioridad de fuego se traduce sola en avance territorial decisivo. Quien defiende la otra orilla responde con la calidad alemana que no pone un batallón de tanques operativo y con los equipos suecos, a los que apenas se ha visto en combate real.

Sobre las bajas rusas circula la cifra de 300.000. Quien la rebate argumenta que supera el propio número de tropas empleadas, y que no aguanta la aritmética. Al debate se suma el resultado demográfico: según un cálculo lanzado en el hilo, Rusia terminaría la contienda con unos 10 millones de habitantes más, buena parte de la riqueza industrial ucraniana y salida al mar por Odesa.

El caza como termómetro: F-35 frente a Su-57​

Hay una comparación que resume la discusión sobre la industria militar. Según las cifras que se manejan en el hilo, el F-35 estadounidense se sitúa en torno a los 250 millones por unidad lista para operar, con 450 aparatos operativos en Estados Unidos. El Su-57 ruso, en unos 125 millones y 21 ejemplares existentes. Quien defiende al segundo habla de precio y de que nunca ha sido probado en combate; quien defiende al primero responde que la cantidad también es una capacidad. Y que el coste real no está en el precio unitario, sino en las ventas.

Detrás asoma un argumento más incómodo: que la ingeniería militar occidental se ha vendido muchas veces en presentación y pocas en campo de batalla. El sistema antiaéreo Iris, los obuses autopropulsados Archer o el Caesar se citan como equipos de los que se dejó de hablar cuando empezaron a arder. Si a un F-35 le tumban uno y se demuestra que lo de invisible era relativo, la factura comercial puede doler más que la militar.

El 1 de enero de 2024 y el Eje de Suez​

La parte menos fantasiosa del relato tiene fecha. El 1 de enero de 2024 el llamado Eje de Suez entra en los BRICS, bloque que ese año preside Rusia, con la promesa de aumentar la coordinación de política exterior en las plataformas internacionales. Hay quien avisa de una cuesta de enero como no se había visto, con el frente ucraniano derrumbándose al mismo tiempo.

Conviene separar el dato de la épica. La ampliación del bloque tiene calendario. Que esa ampliación signifique un cambio de orden mundial, o que Volodímir Zelenski esté mendigando la paz, son lecturas que cada cual coloca donde quiere. La memoria de los pronósticos fallidos —avances imparables que acabaron en pueblos disputados— invita a desconfiar del siguiente titular rotundo.

El peso económico también se pone en duda desde dentro. En 1945 Estados Unidos concentraba el 50% del PIB mundial; hoy la cifra que se maneja es el 20%. Sirve igual para justificar el declive occidental que la búsqueda de un mundo multipolar, según a quién le convenga el número.

Ejércitos interpuestos: la guerra que libran otros​

Otra corriente del análisis sostiene que Estados Unidos busca armar ejércitos interpuestos en países vecinos a Rusia y China para no emplear soldados propios en los próximos conflictos. De ahí saldría, según esta lectura, la insistencia en el armamento a terceros y la propia guerra ucraniana. La respuesta desde el otro lado es la falta de experiencia de combate y la ausencia de servicio militar obligatorio en buena parte de esos países.

Es el tipo de argumento que se sostiene o se cae entero, sin término medio. Y que deja a los europeos en una posición rara: a la espera de una ofensiva que nunca acaba de arrancar, discutiendo quién defendería el terreno y con qué, mientras el material prometido se acumula o se quema sin cambiar el mapa.

Con el frente sin moverse como prometían los más exaltados, queda flotando la pregunta que resume todo: si el relato de las huestes siberianas es propaganda, ¿qué lo sustituye cuando el desgaste no avanza ni retrocede?
💬 LO QUE DICEN LOS FOREROS
«El pasado octubre contaron 5.500 blindados rusos destruidos diseminados por territorio ucraniano y localizables por satelite. Se estima que Ucrania no llega a mil de los cuales hay 12 Leopards»
— Blessed Machine · Blindados destruidos en el frente
«La ingenieria militar de la OTAN es de Powerpoint. La primera vez que ha podido ser probada, en Ucrania por cierto, ha sido un fracaso total.»
— ferrys · Crítica a la ingeniería militar OTAN
«En 1945 Estados Unidos concentraba el 50% DEL PIB MUNDIAL MIENTRAS EN LA ACTUALIDAD ESTADOS UNIDOS SOLO CONCENTRA EL 20% DEL PIB MUNDIAL.»
— Loco cero cero · Peso económico de EEUU
📊 OPINIONES
Peso aproximado de cada postura en el debate. No es una encuesta.
El frente ucraniano se derrumba30%
El relato de invasión total es propaganda45%
La industria militar occidental está sobrevalorada25%
📌 DATOS
5.500 blindados rusos destruidos contabilizados el pasado octubre
Ucrania no llega a mil blindados destruidos, de los que 12 son Leopards
En Bajmut, 8.000 obuses ucranianos de 155 mm frente a 50.000 rusos
F-35 en torno a 250 millones por unidad y 450 operativos en EEUU frente a 21 Su-57
📅 EVOLUCIÓN
Octubre 2023 El recuento de blindados destruidos sitúa 5.500 rusos frente a menos de mil ucranianos, de los que doce son Leopards
Diciembre 2023 Se sostiene que las defensas ucranianas se derrumban y que quedan tres semanas antes del giro de los BRICS
1 enero 2024 El Eje de Suez entra en los BRICS, bloque que pasa a presidir Rusia durante ese año
🔗 FUENTES
The Tricontinental ↗
Informe citado sobre el cambio de orden mundial
Banco Central de Cuba ↗
Nota citada sobre la ampliación de los BRICS
▶ VÍDEOS
💬 POR QUÉ PARTICIPAR
✓El recuento de blindados destruidos, localizables por satélite, sitúa 5.500 rusos frente a menos de mil ucranianos con doce Leopards
✓El volumen de fuego de artillería en Bajmut: 50.000 obuses rusos frente a 8.000 ucranianos de 155 milímetros
✓La comparación de precio y unidades entre el Su-57 ruso (21 ejemplares, 125 millones) y el F-35 (450 operativos, 250 millones)
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