Un voluntario español de 26 años muere en Ucrania
¿Cuánto cuesta alistarse en una guerra ajena y no volver? Pau Heras, un joven de 26 años, murió en Ucrania tras alistarse para combatir contra la invasión rusa. La noticia, publicada por
ABC, desató una tormenta de reacciones que va mucho más allá del obituario: desde el escarnio puro hasta el análisis del negocio del reclutamiento de mercenarios. El sueldo prometido, entre 2.000 y 3.000 euros al mes según los cálculos que circulan, no siempre se cobra. Y el precio final, en su caso, fue la vida.
De qué se acusa a los españoles que combaten en Ucrania
La muerte de un compatriota reabre un melón jurídico que ya se cerró en falso en 2015. Ocho españoles que lucharon junto a los independentistas prorrusos en el Donbás fueron detenidos en la
Operación Danko y acusados de cooperación o complicidad en asesinatos y homicidios, además de tenencia y depósito de armas y explosivos. El Código Penal castiga a quienes comprometan la neutralidad de España en un conflicto armado. ¿Se aplica lo mismo a quien combate en el bando contrario? La respuesta no es pacífica. Hay quien sostiene que la ley solo debería aplicarse dentro de las fronteras nacionales, y que juzgar a un ciudadano por lo que hizo en un país donde era legal es un exceso. Otros recuerdan que la fiscalía española ya actuó de oficio en casos como el de Rubiales en Australia, sin investigación previa local. El precedente existe. La simetría, no.
El negocio del reclutamiento: sueldos, bonificaciones y letra pequeña
El relato del voluntario heroico choca con la letra pequeña. Según una entrevista a un exlegionario que circula por los foros, el proceso no es llegar y disparar: hay que tener contactos en la base del Ejército, hablar inglés y pasar filtros. La llamada
Legión Extranjera que opera en Yavoriv, cerca de la frontera polaca, no entrega armas ni uniformes a los recién llegados; les da ropa de civil y clases de ucraniano. El sueldo estipulado ronda los 2.000 o 3.000 euros mensuales, aunque en muchos casos no está garantizado. A eso se suma una bonificación de 300 euros por blanco abatido confirmado, según la misma fuente. El cálculo completo, desglosado partida a partida, da una diferencia que sorprende entre lo prometido y lo cobrado. Y hay quien ve en todo esto un negociazo para las empresas de captación: si la mayoría muere o queda lisiada en menos de un año, el empresario se ahorra la mayor parte de los sueldos y cobra comisiones tanto del recluta como del Estado que lo recibe.
Quién era Pau Heras y por qué fue a Ucrania
Pau Heras tenía 26 años y, según los datos que manejan quienes siguieron su caso, se alistó para luchar contra la oleada turística rusa. No hay confirmación oficial de sus motivaciones. Unos lo describen como un patriota mal encaminado, con ideas chovinistas pero convencido de lo que hacía. Otros lo reducen a un mercenario que cobraba por matar. La mayoría de los mensajes oscilan entre el desprecio y la indiferencia: fue a una guerra que no era la suya, sabía los riesgos y los asumió. La única certeza es que murió lejos de casa y que su nombre se ha convertido en un campo de batalla ideológico.
Las reacciones: del escarnio al análisis geopolítico
El espectro de posturas es amplio. Una corriente dominante celebra la muerte con burlas y la enmarca en la propaganda occidental: «una víctima más», «un mamarracho menos». Otra, minoritaria, defiende que combatir por lo que uno cree es más valiente que teclear desde el sofá, aunque el resultado sea el mismo. Y una tercera, más analítica, sitúa el conflicto en el marco de la OTAN y el expansionismo: hay quien sostiene que Estados Unidos habría dado un golpe de Estado en Ucrania en 2014 para poner a una casta de psicópatas con el objetivo de entrar en la OTAN e invadir Rusia. Lo demás vendría como consecuencia. La discusión deriva con frecuencia hacia el insulto y la descalificación personal, con acusaciones cruzadas de prorrusismo y otanismo que no aportan datos nuevos.
El trauma de los que vuelven
Hay un aspecto que apenas se menciona: los españoles que combatieron en Ucrania y ya han vuelto o volverán. Matar rusos en Ucrania no sale en la ficha de antecedentes, pero pesa más que la mayoría de los historiales penales. La cabeza llena de traumas de lo visto y lo hecho es un problema de salud mental que nadie está midiendo. Algunos tenían experiencia previa contra los moros o los serbios, porque al principio pedían gente experimentada, sobre todo exmilitares. Los que volvieron cuando les cayó un obús a 50 metros no cuentan su historia. Los que no volvieron, tampoco.
Al final, la pregunta no es si Pau Heras era un héroe o un imbécil. La pregunta es cuántos más harán falta para que alguien se tome en serio el negocio del reclutamiento, la laguna legal y el trauma de los que vuelven. De momento, solo tenemos un titular y un montón de insultos en los comentarios.