Tatuajes y linfoma: el titular alarmista que se desinfla con los datos
Circuló esta semana un titular inquietante: las personas con tatuajes tienen un 21% más de riesgo de linfoma maligno. El dato procede de un estudio publicado en The Lancet, pero la forma en que se ha comunicado esconde un problema estadístico que conviene desentrañar antes de tirar los botes de tinta.
El estudio encontró, en su estimación puntual, un incremento del riesgo relativo del 21% (IRR 1,21). Pero el intervalo de confianza al 95% va de 0,99 a 1,48. Ese intervalo incluye el 1, lo que significa que el resultado no alcanza la significación estadística: no se puede descartar que el efecto sea cero. Dicho de otro modo, el titular se queda con la estimación puntual y descarta la única cifra que dice cuánto hay que fiarse de ella. La diferencia bruta es aún más modesta: el 21% de los casos tenía tatuajes frente al 18% de los controles. Tres puntos porcentuales.
La diferencia entre riesgo relativo y absoluto
El riesgo relativo suena grande, pero el absoluto es pequeño. Si una persona sin tatuajes tiene un 1% de probabilidad de desarrollar linfoma, la tatuada tendría un 1,21%. Otras exposiciones cotidianas, como el alcohol o los embutidos, probablemente influyen mucho más. Eso no significa que los tatuajes sean inocuos; significa que la magnitud del riesgo debe ponerse en contexto.
La eliminación con láser: otro dato llamativo sin confirmar
El estudio también asocia la eliminación con láser con un aumento de casi el 200% en el riesgo, posiblemente por la descomposición de compuestos tóxicos. Un dato que, visto el escepticismo que merece el principal resultado, debe tomarse con la misma precaución. La evidencia no permite aún establecer una relación causal.
La batería de críticas a la interpretación del estudio se ha extendido en ámbitos especializados, con un desglose detallado de los números que merece la pena leer antes de alarmarse.
Así que, si tiene tatuajes, no se rasque la cabeza (ni se borre el tatuaje) sin antes mirar el intervalo de confianza. El pánico y la tinta van por separado. Por ahora.