La reina viste de tricolor en el día de la Revolución Francesa
El 14 de julio, jornada en que se conmemora la toma de la Bastilla, la reina Letizia y sus hijas aparecieron con un conjunto en blanco, rojo y azul. La elección cromática, lejos de pasar inadvertida, desató un aluvión de comentarios en redes sociales. Mientras unos lo interpretaron como un guiño republicano —los colores de la bandera francesa—, otros lo vincularon con la tricolor de la Segunda República española, aunque el tono morado estuviera ausente.
La polémica no se limitó al simbolismo político. El consorte real, a quien algunos medios han apodado como el "calzonazos" descendiente de Luis XVI, también fue objeto de pullas. La fecha histórica invita a la ironía: Luis XVI fue guillotinado en 1793, y su supuesto descendiente directo hoy ocupa un trono que algunos consideran anacrónico. Los comentarios más afilados no dudaron en mencionar la guillotina, aunque siempre en tono de humor negro.
El análisis se queda en el terreno de la especulación: nadie sabe si fue una decisión consciente de la Casa Real o una simple coincidencia estética. Lo cierto es que, en un día cargado de simbolismo, el armario real volvió a generar titulares. Y la pregunta que queda en el aire es si el blanco, el rojo y el azul fueron un homenaje, una provocación o simplemente un error de protocolo.