Letizia, Ayuso y la batalla por el protagonismo institucional
El último vídeo en el que la reina Letizia aparece encuadrada de forma casi protagónica ha reavivado el debate sobre su papel real. Mientras el pan sube y la economía tambalea, una parte del escrutinio público se centra en si la consorte real está excediendo sus funciones constitucionales o si, por el contrario, su visibilidad es una herramienta más del establishment para fijar agenda.
La Constitución no menciona a la reina consorte; su posición es, en palabras de algún analista, meramente folclórica. Sin embargo, su presencia constante en actos oficiales y su lenguaje corporal —que algunos interpretan como un desplante hacia Isabel Díaz
Ayuso— sugieren una tensión institucional no resuelta. Mientras unos ven en Letizia a una “reina republicana” que impulsa la Agenda 2030, otros la consideran una simple ciudadana sin capacidad de decisión.
El coste de esta batalla por la foto no es solo reputacional: detrae atención de problemas reales como la inflación o la vivienda. Y la pregunta que queda en el aire es si este protagonismo responde a una estrategia planificada o al simple ego de una expresentadora que nunca terminó de encajar en su papel.