Epstein: Clinton en los documentos y medio Hollywood en la lista
Un tuit, una ristra de nombres y un documento de
943 páginas. Así arranca la conversación que ha vuelto a poner el caso Epstein en primer plano: un mensaje que circula por redes sostiene que ya está saliendo la relación de «amigos» que viajaron a la isla, que Bill Clinton y Barack Obama «eran de suponerse», que medio Hollywood aparece retratado y que, llamativamente, de Donald Trump no hay rastro. El mismo mensaje adjunta lo que presenta como el sumario completo. Dos avisos antes de seguir: un tuit no es una fuente, y a la fecha de esta discusión la publicación oficial seguía sin confirmarse.
Qué se sabe de la lista de Epstein y por qué se aplaza
La propia conversación da la clave del enredo temporal. Una cadena de televisión de Los Ángeles citada en el material anunciaba que la difusión de los documentos se aplazaba «hasta al menos el
22 de enero». Es decir: el mismo día en que media internet daba la lista por hecha, el calendario decía otra cosa. La filtración, por tanto, no es tal: es un goteo de menciones en un procedimiento judicial que aún no había visto la luz completa.
La mención más repetida tiene nombre propio. Varias publicaciones señalan que
Bill Clinton aparecería citado casi 50 veces en los documentos, bajo el epígrafe «John Doe 36». Otra cuenta añade que en 2014 el presentador Jimmy Kimmel presidió un foro de la Clinton Global Initiative en Arizona junto a Bill, Hillary y Chelsea Clinton. Antena 3 Noticias se hizo eco de la presencia del expresidente en lo que el propio medio llamó la polémica lista de Epstein.
Conviene ser exacto con lo que esto significa. Aparecer en un listado de asociados, en un sumario o en el registro de pasajeros de un avión no equivale a haber cometido delito alguno, y ninguna de las personas citadas en este asunto ha sido declarada responsable de nada. Una cosa es una mención y otra una condena. La confusión entre ambas es, precisamente, el motor de todo el ruido.
Los nombres que circulan: De Niro, Hanks, Beyoncé, Lady Gaga
El goteo de nombres es largo y desigual: Robert De Niro, Orlando Bloom, Tom Hanks, Eminem, Madonna, Beyoncé, Rihanna, Lady Gaga, Bill Gates, los Obama, los Clinton, Biden. También Bruce Willis —con el comentario de que «con algunos artistas se te cae el mito»—, el expresidente colombiano Andrés Pastrana y hasta el entrenador del Arsenal, Mikel Arteta, con la broma de un posible fichaje de por medio. Ninguna de esas atribuciones llega acompañada de documento, resolución o acusación formal en el material.
De ahí que la desconfianza sea la nota dominante. «Pinta falso», resume una intervención. Otra apunta directamente a las imágenes que acompañan a las filtraciones: es
IA, y eso «no es ni deja de ser prueba de nada». Una tercera pide lo obvio: «¿Alguna fuente más allá de un tuit, por favor?». El detalle tiene su gracia: en una era en la que cualquiera puede generar una foto convincente en treinta segundos, el estándar de prueba se ha vuelto el bien más escaso del debate público.
Negocios, turismo y para qué sirve una foto comprometedora
El matiz más útil de todo el intercambio lo pone quien separa dos cosas que el ruido mezcla. Una cosa es que alguien pasara por allí por negocios o por turismo, y otra muy distinta el motivo de otros. La hipótesis que se maneja es que Epstein juntaba a gente importante con personajes de otro perfil; el material gráfico no prueba una conducta, pero sirve para recordarle a alguien que estuvo en el sitio equivocado el día equivocado.
De ahí sale el argumento más incómodo, que algunos de los participantes sostienen: la utilidad del archivo como herramienta de presión. Quien tiene una foto tuya con la persona correcta tiene algo más que una foto, y esa asimetría explicaría, según esta lectura, por qué determinados nombres aparecen y otros no.
La pata política: Ruffalo, Hollywood y la prescripción
En el terreno ideológico, el material señala a Mark Ruffalo, que según esta conversación estaría protestando por la ausencia de Trump en la lista. Y aparece una de las preguntas que más se repite: ¿esto sale diez años después, una vez prescritos los delitos? La formulación es de quien participa en el intercambio; los plazos de prescripción dependen de la jurisdicción y del tipo de delito, y en Estados Unidos las causas por este tipo de conductas tienen reglas propias.
Lo que sí es un patrón reconocible: la sospecha de que el escándalo se está usando como arma de calendario. Hay quien sostiene que la filtración llega en el momento más útil para unos y más dañino para otros, y quien cree que el caso se ha convertido en munición electoral antes que en una investigación. Otra corriente responde que eso es exactamente lo que se dijo durante años para no mirar.
Michael Jackson, Oprah y la teoría de la campaña orquestada
El intercambio deriva hacia terrenos donde conviene pisar con cuidado. Una parte sostiene que Michael Jackson fue víctima de una campaña orquestada, que su negativa a determinadas prácticas en la mansión de Palm Beach lo convirtieron en objetivo y que el documental sobre el artista respondió a intereses de Oprah Winfrey. Son afirmaciones que circulan sin respaldo documental en el material y que no deben tomarse como hechos probados.
Con la misma cautela aparece la pregunta que sobrevuela todo: por qué murió Jeffrey Epstein en su celda. La versión oficial no ha convencido a buena parte de quienes siguen el caso, y aquí se resume con sorna: podemos imaginar que se suicidó justo cuando los guardias estaban dormidos porque se sentía solo. Es humor negro, no una tesis.
Del otro lado hay quien relativiza el conjunto: la lista «es como la cárcel de Estremera, no eres nadie si no has estado ahí». Y una nota de alivio un tanto cándida: quien celebra que Clint Eastwood no aparezca por ningún lado.
Con estos mimbres, el único dato firme sigue siendo el más aburrido de todos: la publicación oficial, a la fecha de esta discusión, estaba aplazada al 22 de enero. Ni un solo nombre de los que se han lanzado en estas semanas está confirmado por la lista, porque la lista todavía no había salido.