El resurgir del racismo científico: ¿genética o ideología?
El consenso paleoantropológico es firme: todos los humanos actuales compartimos un cráneo globularizado que data de hace unos 100.000 años, resultado de una mutación que permitió la expansión del neocórtex. Sin embargo, en los márgenes de internet resurge con fuerza una corriente que reinterpreta la genética para reavivar la vieja jerarquía racial. El argumento suele empezar con datos reales —como la hibridación con neandertales que dejó entre un 1% y un 4% de ADN en poblaciones no africanas— para desembocar en afirmaciones sin respaldo científico: que ciertos grupos serían evolutivamente inferiores por su herencia arcaica.
De la paleogenómica a la pseudociencia
Algunos participantes en el debate sostienen que las poblaciones subsaharianas poseen segmentos de ADN «fantasma» de linajes humanos arcaicos desconocidos, y que eso explicaría supuestas diferencias en inteligencia y comportamiento. Obvian que la paleogenómica documenta esas hibridaciones como posteriores a la globularización, y que afectan sobre todo a sistemas menores como el inmunológico. El razonamiento salta de la ciencia a la ideología: se afirma que ciertos grupos tendrían un CI de 60, dato que no aparece en ninguna fuente contrastada y que choca con los estudios sobre la plasticidad cognitiva y el efecto Flynn.
El trasfondo social de la polémica
La discusión no es solo académica. En paralelo, se invoca la criminalidad, la falta de integración y el coste del sistema de asilo para argumentar que «los blancos cometieron el error de mover a negros fuera de África». Se citan casos concretos de violencia en Estados Unidos —como el de Karmelo Anthony o Austin Metcalf— para sostener que la violencia sería inherente a ciertos grupos. Quienes se oponen señalan que esos fenómenos tienen causas socioeconómicas e históricas, y que atribuirlos a la raza es una falacia. El debate refleja la tensión entre una visión esencialista y otra que apela a los determinantes estructurales.
El silencio de la antropología académica
La comunidad científica rechaza de forma mayoritaria el concepto biológico de raza aplicado a humanos. Sin embargo, algunos foros reclaman un «estudio antropológico serio» sobre las diferencias raciales. La pregunta es si ese estudio sería realmente científico o serviría para legitimar prejuicios. La historia del racismo científico —del craneometría del siglo XIX a los tests de IQ sesgados— aconseja cautela.
¿Estamos ante un simple revival de viejas ideas, o hay realmente un vacío que la academia debería llenar? Lo que está claro es que la genética, mal interpretada, puede ser el caballo de Troya de una ideología que nunca se fue del todo.