La doble residencia fiscal que explota: canarios en Madrid se resisten a empadronarse
Durante años, Madrid ha subvencionado el transporte público sin exigir residencia. Cualquier persona, viviera donde viviera, podía acceder a bonos bonificados. Una anomalía que ahora la Comunidad de Madrid quiere corregir, y que ha encendido a los canarios residentes en la capital. El conflicto no es menor: al empadronarse en Madrid, perderían el descuento del 50% en vuelos a las islas, un beneficio reservado a residentes canarios.
El chollo del doble beneficio
La lógica es simple: quienes viven en Madrid pero mantienen el padrón en Canarias disfrutan de dos subsidios incompatibles. Por un lado, el descuento de residente en billetes de avión (hasta un 50% en rutas peninsulares) y, por otro, los abonos transporte madrileños con bonificación pública. Hasta ahora, la falta de control padronal lo permitía. La nueva medida exige empadronarse en Madrid para acceder al bono, lo que de facto obliga a elegir.
La reacción no se ha hecho esperar. Se argumenta que la medida es discriminatoria, que atenta contra la libertad de residencia y que, en un país con doble nacionalidad, debería caber la doble residencia. Sin embargo, en otras comunidades autónomas —Baleares, Canarias, Galicia— el bono transporte siempre ha estado vinculado al padrón. Madrid, que lo regalaba a cualquiera, era la excepción, no la regla.
Fascismo o sentido común
El debate ha derivado en acusaciones cruzadas. Mientras unos tildan la medida de «fascista» por cortar un derecho adquirido, otros recuerdan que el Gobierno central no cubre íntegramente las ayudas al transporte que prometió por Real Decreto. La Comunidad de Madrid, al exigir el empadronamiento, simplemente aplica el criterio que ya usan el resto de regiones: quien consume recursos públicos locales, debe acreditarlo.
La polémica de fondo no es solo administrativa. Revela la tensión entre dos modelos de solidaridad territorial: el que subsidia a los residentes canarios para compensar la lejanía, y el que subsidia el transporte urbano para aliviar el coste de vida. Cuando ambas ayudas confluyen en una misma persona, el sistema se resiente.
Queda por ver si la medida será recíproca: ¿podrá un madrileño empadronarse en Canarias para obtener el descuento de residente sin vivir allí? Por ahora, la respuesta es no. El enfado canario tiene un punto de razón, pero también de oportunismo.
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