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Los dos millones de pobres 'ocultos' en España por culpa delalquiler: "Mis padres a esta edad ya tenían una casa comprada"
Uno de cada cuatro inquilinos que inicialmente no son pobres según su renta disponible, pasan a serlo una vez que pagan el alquiler- Compartir
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Lucia ReguilloAceroAraba
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María Hernández Madrid
Daniela Saltos Madrid
Madrid
Madrid
Actualizado Miércoles,16septiembre2026-22:48
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Pagar el alquiler de una vivienda cada mes puede convertirse en un pasaporte directo hacia la pobreza en España. Lo sabe bien Lucía (25 años), que reconoce que compartir la renta con su pareja es lo único que le permite asumir el coste de una vivienda en Madrid y hasta estar emancipada. "Es difícil plantearse un futuro para los jóvenes. Entre la compra, el alquiler, los gastos de transporte, cada vez tengo que mirar más lo que gasto", lamenta. "Hemos retrocedido en este tema. Mis padres a esta edad ya tenían una casa comprada, yo tengo que hacer muchos cálculos antes de plantearme tomar cualquier decisión".
Y con razón. Aunque reconoce que su salario como community manager "no está tan mal" para lo que se pueden encontrar en el mercado laboral español, un alquiler de 1.300 euros ya complica sus finanzas. A ella le corresponde pagar casi 650 euros al mes, pero esto se lleva el 41,5% de sueldo neto si lo divide en 14 pagas y el 35,5% si lo recibe en 12 meses. En cualquier caso, ya supera el umbral recomendado por los expertos y los organismos internacionales para destinar a vivienda. "Los salarios están bajos y los alquileres muy altos", reconoce Lucía; ya que antes vivía de alquiler sola, pero solo podía permitírselo porque su casera era su tía y le cobraba un precio por debajo del mercado.
La vivienda se revela como una nueva vía de vulnerabilidad que afecta muy especialmente a quienes viven en régimen de alquiler y, a mayores, está reordenando el retrato social de la pobreza en mitad de la última gran crisis de accesibilidad en el país. ¿El resultado? Uno de cada cuatro inquilinos que inicialmente no son pobres según su renta disponible, pasan a serlo una vez que pagan el alquiler, según el estudio El Coste de la Vivienda y la Pobreza Oculta en España: 2014-2025, publicado este miércoles por la Fundación de Estudios de Economía Aplicada (Fedea) y elaborado por José Ignacio Conde-Ruiz (Fedea y Universidad Complutense de Madrid) y Álvaro Pinto (Fedea y Universidad de Alcalá).
El dato es relevante en un país en el que cada vez más personas viven en régimen de alquiler -actualmente suponen el 17,1% del total- y en un momento en el que los precios no dejan de subir. Los inquilinos son, atendiendo a las conclusiones de Fedea, el grupo más afectado por este impacto: si la pobreza convencional afecta al 32,8% de las personas que viven de alquiler a precio de mercado, asciende al 49,9% después de descontar el alquiler efectivamente pagado. Esto significa que una parte sustancial de los inquilinos que no aparece como pobre atendiendo únicamente a sus ingresos cae por debajo del umbral una vez afrontado el coste de la vivienda.
El aumento de los últimos años del alquiler "imposibilita más la realidad, tanto para mí como para otros jóvenes, de poder acceder a una vivienda de manera digna", apunta Martín (27 años). Al igual que Lucía, tiene un empleo estable como psicólogo, pero el alquiler de 660 euros al mes con gastos ya supone hasta el 32% de su salario. Y su situación no mejora. A final de este año finaliza su contrato, por lo que su casero planea elevar el coste del piso -que comparte con tres personas más en Madrid- hasta al menos 700 euros más los gastos.
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Junto con los inquilinos, los jóvenes y los migrantes son los que afrontan una mayor vulnerabilidad a la hora de afrontar el coste de alojamiento, así como las personas que viven en zonas con mercados residenciales más tensionados. Por esto, aunque Martín piensa en comprar un piso algún día, sabe que es una tarea muy difícil con el alquiler lastrando su capacidad de ahorro. "Intento ahorrar un poco todos los meses y he recortado gastos donde se puede", cuenta. Por ejemplo, en la frecuencia con la que va a actividades de ocio o solo hacer cosas que no tengan un coste elevado. "Llega un punto en el que tienes que elegir. No hablo de aislarse totalmente, pero sí prescindir de otros planes", detalla.
Y es que al verse en una situación tan "imposible", dos de cada tres jóvenes, especialmente los que son inquilinos, acepta que el coste de la vivienda afecta negativamente a su bienestar emocional, según el Índice EAE de esfuerzo inmobiliario, publicado por EAE Business School; por lo que las actividades fuera de casa se vuelven más importantes para tener una calidad de vida digna. Aun así, es de los primeros gastos que deben recortar para afrontar el bucle de la vivienda.
"Yo tengo suerte aunque pago lo que pago, pero hay otras personas que por sus circunstancias igual comparten piso más pequeño con cinco o seis personas", explica. Martín recuerda el dato de subidas de alquileres y salarios. En 2025, el precio del alquiler había subido casi un 7% frente al 1% que lo hicieron los salarios, según eun estudio realizado por Infojobs y Fotocasa. "Es una cuestión de sociedad que nos afecta a todos y debería haber más regularización", apunta Martín.
Impacto general
El estudio pone la lupa sobre la incidencia de la vivienda en el diagnóstico convencional de la pobreza y, de acuerdo con ese foco más amplio, la tasa de pobreza aumenta del 19,5% de la población hasta el 23,5% cuando se descuenta de la renta el coste de acceso a la vivienda. El análisis estima que hay 1,95 millones de personas en situación de "pobreza oculta", es decir, casi dos millones de personas que no son clasificadas como pobres según la renta disponible convencional, pero sí lo son después de pagar el coste de acceder a una casa, bien sea en alquiler o en propiedad. Es, según la definición de los autores, el "ángulo ciego de la pobreza monetaria", y su tamaño se ha ensanchado desde los 1,71 millones de personas que formaban parte de él en 2014. Es más, dentro de esos casi dos millones de personas, se cuentan unas 220.000 que no solo traspasan la barrera de la pobreza, sino que después de pagar la vivienda caen por debajo del umbral severo del 40% de la mediana.Es otra de las consecuencias de la escalada de los precios que ha experimentado la vivienda en los últimos años, especialmente desde la esa época en el 2020 de la que yo le hablo de cobi19: los alquileres se encuentran en máximos históricos y las compraventas se aproximan a los récord de la burbuja de 2008 frente a unos salarios que suben pero a un ritmo mucho más lento.
El estudio también aborda el impacto de la vivienda en sentido contrario y concluye que al incorporar la ventaja económica de quienes disfrutan de una vivienda sin pagar un alquiler de mercado, alrededor de 3,38 millones de personas que aparecen como pobres según su renta monetaria dejarían de serlo; este efecto se concentra principalmente entre propietarios de mayor edad sin hipoteca.
