La cesta de la compra se encarecerá hasta un 9% en 2027, según los economistas
El BCE ya ha puesto cifras: la inflación de los alimentos alcanzará el 3,7% en el segundo trimestre del próximo año, con un promedio del 3,5% para el ejercicio. Pero el Banco Central Europeo no es el único que hace números. Analistas independientes manejan escenarios más agresivos, con subidas de hasta el 9% en 2027, impulsadas por dos factores que se retroalimentan: la guerra en Irán y un episodio de fenómenos meteorológicos extremos que amenaza las cosechas.
La energía es el primer eslabón de la cadena. La luz se disparó un 16% en junio y el gas un 12% tras el fin de las rebajas fiscales, mientras la inflación general se mantiene anclada en el 3,2%. Sin gasoil no hay cosechadoras, sin puertos operativos no llegan los graneleros. La interrupción del trigo ucraniano podría encarecer las harinas un 20%, según cálculos del sector. Pero el verdadero quebradero de cabeza para los economistas es el clima: la frecuencia e intensidad de eventos extremos está superando los modelos de predicción.
Mientras los precios suben, los salarios se quedan atrás. La brecha entre inflación y poder adquisitivo se ensancha. La pregunta que ningún análisis resuelve es cómo se ajustará el consumo sin que el motor económico se gripé. Por ahora, la cesta de la compra avisa: el año que viene tocará apretarse el cinturón.