Hitler, el socialista que fusiló a los socialistas
Llamar socialista a Hitler exige ignorar una lista de cadáveres demasiado larga. El Partido Nacionalsocialista Obrero Alemán adoptó el término en su nombre para arañar votos obreros, pero en cuanto llegó al poder ilegalizó sindicatos, encarceló y ejecutó a socialdemócratas y comunistas. La palabra 'socialista' era un reclamo, no un programa.
Ese viejo ardid ha vuelto a circular en una discusión que mezcla el pasado del PSOE con la Falange. Se ha repetido que los padres de Bono, Óscar Puente y Pilar Alegría tuvieron vínculos falangistas. Como tantas veces, la acusación viaja sin documentación que la sostenga y sirve de contrapeso a quien recuerda que Hitler liquidó a la izquierda.
La etiqueta que nunca fue tal
Los historiadores llevan décadas desmontando la equivalencia nacionalsocialismo-socialismo. Nazi es abreviatura de nacionalsocialista, pero su combate real fue contra el marxismo y por eso pactó con industrialistas y conservadores. Decir 'Hitler era socialista' por el nombre del partido es como llamar oveja a un lobo porque un pastor lo disfrazó con piel de oveja.
La polémica también saca la otra cara: en España, la Falange se ha usado para salpicar a la derecha actual, ignorando que el franquismo acabó fagocitando a los falangistas de la primera hora. La memoria histórica no debería reducirse a guerra de apellidos, pero la política española pocas veces exige sutileza.
Mientras tanto, lo que se discute poco es lo que subyace: los problemas económicos. ¿Por qué la conversación deriva hacia Hitler y los abuelos de los ministros? Quizá porque sea más rentable retorcer la historia que explicar los presupuestos. La pregunta queda: ¿cuánto tiempo más vamos a pagar por esa factura?