Cadenas israelíes critican a Trump por el alto el fuego en Gaza
El comunicado de Trump sobre Gaza ha desatado una tormenta en Israel. La cadena pública israelí
Canal 13 tituló «Hamás sale vencedor»; la
Canal 14 fue más lejos: «Trump ha dejado vendida a Israel por un premio Nobel de la Paz». En paralelo, circulan mensajes que acusan al presidente estadounidense de haber caído en la trampa de Hamás. La reacción se ha convertido en el símbolo de una ruptura que nadie en Jerusalén había previsto hace un año.
¿Qué ha pasado para que Israel se sienta traicionado?
El detonante es un alto el fuego que Hamás aceptó y que parte de la opinión pública israelí interpreta como una rendición. Según los mensajes que circulan, Hamás habría aceptado dos de los veinte puntos de la propuesta, y uno de ellos sería rechazado por Israel. Esa asimetría —el enemigo dice sí a casi nada y aun así se lleva el rédito— es la que ha hecho saltar por los aires el relato oficial.
Dos años de guerra, un coste económico enorme y una imagen internacional deteriorada para acabar en una mesa donde el adversario firma menos de lo que exigía. La pregunta que recorre Israel es la de un analista del foro: «¿Para qué dos años de guerra, con el coste económico, en vida y, sobre todo, en imagen pública?».
La respuesta que dan muchos es que Trump ha priorizado su propio interés. La
Canal 14 habla abiertamente de un premio Nobel como moneda de cambio. Y no es un medio marginal: es el canal de referencia de la derecha israelí, el mismo que durante meses jaleó la línea dura. Que ese canal acuse a Trump de vender a Israel es un indicador de hasta qué punto el marco se ha roto.
La propaganda israelí se agrieta
Durante meses, el argumento oficial fue que Hamás solo quería guerra. Cuando Hamás respondió con una respuesta política, el escenario se quedó sin guion. Esa es, al menos, la lectura que se ha viralizado: «Israel’s entire propaganda machine has collapsed under its own lies», resume un mensaje difundido junto a la imagen de Trump con chilaba y fusil. La caricatura no es un chiste: es un instrumento de castigo simbólico contra quien consideran su principal valedor hasta hace nada.
Hay quien ve en todo esto un paripé. «El acuerdo lo venden como les conviene, en este caso como víctimas. Los otros hacen lo propio. Al final el acuerdo, en este momento, le viene bien a todos», sostiene una de las posiciones más matizadas. Es decir: la rabia israelí podría ser tan táctica como la moderación de Hamás. Nadie quiere quedar como el que cedió.
Trump, entre el premio Nobel y la trampa de Hamás
La paradoja es que Trump ha sido, para una parte del electorado israelí, el presidente más favorable en décadas. Reconoció los Altos del Golán como israelíes —hasta el punto de que llevan su nombre— y hay una moneda israelí con su efigie. Eso no ha impedido que la misma opinión pública que lo encumbró lo acuse ahora de haber caído en una celada. «Trump ha caído en la trampa de Hamás», repiten en el
Canal 14.
El cálculo que subyace es simple: si Hamás acepta, Trump gana un tanto diplomático; si Israel se niega, queda como el obstáculo. En esa ecuación, Israel pasa de aliado indispensable a comparsa. No es casual que algunos mensajes hablen de que Israel «siempre estuvo sólo». La frase, repetida en televisión, funciona como profecía autocumplida: si nadie te ayuda, puedes hacer lo que quieras.
El coste de la imagen de invencibilidad
El daño de fondo no es el alto el fuego. Es la pérdida del aura de intocable. «Isisrahell ya no tiene el aura de invencibilidad y de intocable de antaño», resume un análisis. En términos económicos y geopolíticos, eso significa que la disuasión —el activo más valioso de Israel— se deprecia. Y cuando la disuasión se deprecia, los mercados de defensa, los acuerdos de normalización y la posición negociadora en la región se resienten.
La comparación con Ucrania aparece varias veces: «esta paz va a durar más o menos tanto como el alto el fuego en Ucrania». Es decir, poco. La diferencia es que Ucrania negocia desde la dependencia y Israel negociaba desde la superioridad. Perder esa posición es más caro que cualquier ayuda militar retirada.
¿Qué pasa ahora con la relación entre Trump e Israel?
La relación entra en territorio desconocido. Una parte del análisis sostiene que Trump no abandonará a Israel porque su yerno y su hija son judíos y sería «como traicionar a su propia familia». Otra parte cree que el daño ya está hecho y que la
Canal 14 no se lo perdonará. Lo único seguro es que la imagen de Trump como yihadista seguirá circulando. Es la forma más barata de decir lo que en diplomacia no se puede decir.
Lo que viene después depende de un detalle que nadie controla: si el alto el fuego aguanta lo suficiente como para que la rabia se enfríe o si se rompe antes de que Trump pueda cobrar su premio. Con estos precedentes, apostar por la calma es apostar contra la historia reciente.