Cristina Llanos: “Si tuviera el coraje de matarme, lo habría hecho hace mucho tiempo”
En su recién publicado libro de memorias, «La noche cayó y ya nadie pudo salvarme», la cantante de Dover se sincera sobre su vida. La frase más contundente: “Si tuviera el coraje de matarme, lo habría hecho hace mucho tiempo”. No es una declaración de intenciones, sino una reflexión sobre la supervivencia. Diez años después de la disolución de la banda, Cristina Llanos relata problemas familiares, trastornos alimenticios y un profundo malestar emocional.
Reacciones encontradas
Las reacciones no se han hecho esperar. Algunos lectores han expresado su empatía hacia la artista, reconociendo el trauma que arrastra desde la infancia. Otros, en cambio, consideran que el relato es un ejercicio de victimismo. Se señala que su padre la insultaba, que sufrió una violación y que guarda un resentimiento hacia los hombres. Pero también hay quien la acusa de exagerar, de hacer un libro incoherente y de aprovechar el tirón mediático para vender.
El grunge y la crítica musical
El debate trasciende lo personal. Se discute si el grunge, género al que se asoció Dover, es intrínsecamente depresivo. Se comparan sus letras con las de Nirvana o Alice in Chains. Hay quien sostiene que la música de Dover es de pésimo gusto, con guitarras machaconas y un inglés deficiente. Otros defienden su legado y recuerdan que la banda tuvo un impacto real en los años 90.
El giro africano y el declive
Un capítulo aparte es la evolución musical del grupo. El álbum «I Ka Kené» marcó un giro hacia sonidos africanos, fruto de la relación de Amparo Llanos con un músico de Malí. Este cambio desconcertó a los seguidores y, según algunos, precipitó el declive. El baterista Jesús Antúnez, diseñador de la portada de «Devil Came to Me», ha expresado sin tapujos su desgaste final y su ruptura de relaciones con las hermanas Llanos.
La curiosidad del nombre artístico
La vida de Cristina Llanos parece un reflejo de su obra. Un dato curioso: su nombre artístico proviene del insulto que su padre le dirigía. Y aunque se especula con una posible reunión de Dover, la realidad es que el grupo lleva una década disuelta y las hermanas están, según se comenta, muy deterioradas físicamente. La pregunta es si esta confesión servirá para algo más que para reabrir viejas heridas.